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MUY RECOMENDODO. Microteatro por dinero

  • agosto 3, 2011 16:07

Ante todo queridos dodos avisar que este producto crea adicción.

Reconoceré que estoy triste, todo lo triste que puede estar un dodo y me cuesta que las cosas me interesen o entretengan. Por la mañana me había llamado  mi amiga Susana y me propuso ir al Microteatro, ya tenía ganas de conocerlo. Llegué en el metro de Gran Vía y paseaba por el Triball madrileño. En la mano llevaba una edición antigua y pequeñita de la Venganza de Don Mendo que me había regalado Enrique Herreros en la comida, la misma edición con las ilustraciones de su padre que tuve de pequeña. Repasaba las trobas que mi padre nos hizo aprender de niños. Muñóz Seca sacaba la primera sonrisa a la tarde cuando me encontré paseando entre prostitutas, están ahí pero no hacen ruido aunque los comerciantes del barrio insisten en echarlas porque les ausenta la clientela. Yo era público y estas calles tenían putas antes que comercios fashion, incluso antes que calle. Me dio la impresión de que ambos gremios habían aprendido a convivir juntos, tal vez por resignación de los comerciantes,  habría que verlo cuando la noche confunde las sombras.  Llegué al local Microteatro por dinero, un proyecto que lleva llenando sus salas desde que se inaugurara el pasado octubre. La arquitectura y distribución del local era perfecta para Microteatro, es probable que fuera un antiguo prostíbulo. Mi fijación con las prostitutas me viene desde pequeña, cuántos poemas les he dedicado y cuántas veces me he colado en los prostíbulos a curiosear.

El emplazamiento consiste en un bar alargado que también cuenta con  mesas fuera donde se puede cenar y fumar, aunque un simpático cartel te invite a dejarlo. Al final de la barra se compran las entradas en una taquilla que recuerda  las antiguas salas de juego. Abajo un pasillo con cinco salas pequeñas. Esperas arriba tomando una cerveza y suena una campanilla ¡ Sala 2!  Esa es la nuestra. Bajamos unas doce personas y ocupamos una salita…en este caso un museo…La situación , el dinamismo, el movimiento continuo y la expectación te crea una leve excitación parecida a la felicidad.

La obra se llamaba  Amor de verano, los actores encarnaban al Hijo del hombre de Magritte y a la Muchacha en la ventana de Dalí que han coincidido en una exposición eventual y viven un intenso romance conscientes de que éste terminará con la clausura de la exposición. Me recordó a La infanta baila, un libro de Manuel Hidalgo donde la infanta Margarita de Austria y las meninas del famoso cuadro de Velázquez abandonan el lienzo para pasearse por la noche madrileña. Dirigida por José Luis Sixto y protagonizada por Fanni Alcázar y Nacho López esta comedia romántica en la que hacen partícipes al público como visitantes del museo, nos abrió sin duda el apetito teatral. ¡ Necesito más! Fuimos a comprar entrada para otra sala – Esto crea adicción, nos dijo el taquillero-  La siguiente actuación era el musical Siempre podemos soñar, dirigida por Enio Mejía e interpretada por Vanessa Benavente y Sergio Lanza. La lucha y dura realidad de una pareja de emigrantes pasa por las fases del desconsuelo, sueño y esperanza, un canto a la vida misma. La primera obra te introduce en todo lo cómico que tiene el amor imposible en onírica relación, en una situación Poncelesca y disparatada, la segunda obra expone la cruda realidad en un espacio deprimente a lo Dostoievski en Crimen y Castigo, ninguna de las obras de este espacio te dejarán indiferente. Recomen-dodo quede Microteatro por dinero, en la ironía que contiene en si mismo el nombre ya que cada entrada os hará desembolsar 3€ !  Humor al arte, diría algún dodo.

Enhorabuena a todos estos jóvenes actores que han encontrado la manera de compartir su talento con nosotros de una forma tan cercana. A mi misma hago promesa de volver cada semana para contento de mi alma, Clorata de Potasa

 

Microteatro: 5 funciones de menos de 15 minutos para menos de 15 personas. De miércoles a domingos, 6 pases diarios, desde las 20:00h. ¡Por sólo 3 € la actuación!

Las entradas se compran en taquilla desde una hora antes del comienzo de las funciones.
Continuamos con la Sesión Golfa de Microteatro los jueves y Micromonólogos, viernes y sábados. A partir de las 23:00
Durante el mes de Agosto Microteatro Por Dinero cierra Lunes y Martes.

Una microteatro-adicta estudia el cartel

Las actrices Fanni Alcazar y Vanessa Benavente en el camerino

Fanni Alcazar y Vanessa Benavente

Guapas, profesionales y encantadoras, Fanni y Vanessa

Abajo el actor Nacho López tras la actuación

Nacho LópezNacho López actor

Gracias y desgracias del ojo del culo. Por Francisco de Quevedo

  • julio 18, 2011 19:17

SEÑORES PEDORREROS:

Habiendo llevado, muy a mal, que el Pedo ande desterrado, prófugo, y lejos de todo comercio y trato humano; me parece todavía más insufrible y perjudicial al bienestar de la República, el tolerar semejante abuso en el presente tiempo de esta cuadragesimal abstinencia de carne. Porque, ¿dónde hay cosa más dura, más triste y más intolerable, aun para los ojos más impíos, que ver desterrar con algazara y con silbos de las ciudades y repúblicas y aun del mundo entero, al que en las delicias del pueblo, al conservador de la libertad, y al que es (no sé si lo diga, lo diré en fin) el sagrado, el asilo y refugio de la salud?. Se permiten otras pestes en el Estado, y ¿al mejor y más benéfico ciudadano no se le deja respirar el aire de la patria?.
A la verdad, ¡Oh señores Pedorreros!, que han llegado a tal extremo el delirio y necedad de los mortales, que a no ser por vuestro cuidado y esmero en conservar su existencia, hubiera desaparecido del mundo hasta su nombre. Confieso que es cosa muy difícil de arrancar de raíz, y aun de ladear del común parecer, aquellas cosas que por el capricho u opinión de los hombres pasaron a ser envejecidas, pero con todo, como los errores suelen hacer o de ignorancia o malignidad de los que influyen, me linsojeo con mucho fundamento ver restablecido a mi cliente en sus derechos, si logro destruir el vulgar concepto que de el se tiene: lo que no dudo conseguir, si demuestro su nacimiento, educación, sabiduría, dotes de ánimo, valor, carácter, autoridad y utilidad tanto pública como privada disipando bajo los auspicios de la verdad y a la ventura las calumnias y de nuestros sugeridos por hombres superficiales y de poco seso.
Juzgo pues, señores Pedorreros, que debo comenzar por su antigüedad. ¿Quién por estúpido e incapaz que sea, negará que el Pedo es tan antiguo como el hombre? Porque, ¿quién podrá creer que cuando el supremo Hacedor inspiró en la corpórea y torpe máquina el vital espíritu, éste ignoró u omitió el ejercicio de sus funciones naturales, tan necesarias, como lanzar el aire oculto y encerrado, tan perjudicial a la naturaleza? Mayormente cuando nuestro primer Padre, como tan ajeno a la etiqueta, al sentir su bullicio y esfuerzos para hallar salida, no trataría de comprimirle ni degollarle? Que fue anterior al lenguaje y que hubo Pedos antes que palabras, lo inferimos de las Ranas de Aristófanes, que no sabían más que peer y aun cagarse en los amigos.
En cuanto a su alcurnia, logró padres bien calificados: paso en silencio las bagatelas de esotros empeñados en derivar su genealogía de Júpiter Estercolino, o según Orfeo, de Júpiter el Emboñigado: pues al fin todos concuerdan en la excelencia, esplendor e hidalguía de sus padres, a pesar de las pequeñas discrepancias de los autores. Arístófanes en su Pluto le hace hijo de las puches; así, después de decir: Buena ración me embanaste de puches, añade:
Mi vientre entumecido
fuerza fue que peyese con ruido.
Si hemos de dar crédito al poeta Camaleón Póntico, le llamaremos hijo del haba; pues refiere, que observando un asno a cierta persona que comía habas, tuvo tal deseo de ellas, que hubo de prorrumpir en pedos. También Telémaco, el de Acarnania, con el mismo fin de tenerlos a su disposición, comía habas a la continua. Difilo Sifinio el médico hace este honor a los nabos. Le tendremos por hijo de los altramuces, si estamos al dicho de Zenón, jefe de los estoicos, quién no contento con haber promulgado la ley de la libertad en el peer, para establecerla y sancionarla de hecho, los comía frecuentemente. Pero yo, para que no sé juzgué que me opongo a la autoridad de tantos y tan grandes varones, sin temeridad me atrevo a señalarle por padres al ajo, la cebolla, los altramuces, las habas, los nabos, puches y otras sustancias flatulentas.
Sabéis ya pues, señores Pedorreros, la alcurnia de mi héroe: tenéis a la vista su nobilísima prosapia; para quedado caso, que por la perfidia y maldad de los hombres haya contraído tan distinguida familia alguna mancha, quede lavada con la esponja de nuestro juicio y criterio. Porqué (estadme atentos) eso que cuentan y objetan algunos del Pedo polentario, o nacido de tortas que Plauto ignominiosamente (á lo que juzgan ellos) hizo soltadizo en el teatro al tiempo de representarse su Gorgojo, pudiera pasar por cosa de afrenta e ignominia, a no haber hecho lo propio los reyes de Chipre, según Plutarco, en aquella magnífica pompa de Alejandro Magno en su vuelta a Fenicia. La misma conducta observaron los emperadores Nerón y Heliogábalo con otros príncipes. Y en fin: ¿que tenemos? Acordaos de que Augusto decidió, que no podía darse sentencia de azote contra los cómicos, fuera de que el oficio de farsantes, como asegura Livio, que no se tenía por cosa baja en la Grecia, y ¿que digo en Grecia? Macrobio tiene muy bien probado que los cómicos en ninguna parte fueron habidos por hombres de menos valer. Pero aun supuesto que fuese profesión ruin y sambenitada, sólo merecerían esta tacha aquellos que se presentan por su voluntad en la escena, y siguen por elección el oficio de representantes: pero nuestro reo, que salió a las tablas forzado y casi arrastrado por un hombre tan bajo, tan glotón, tan pegote, tan butón y truhán, como el parásito Gorgojo.
Pasemos a tratar de su color, rostro y facciones, cuestión a la verdad difícil y ruidosa: con todo, si fuese lícito usar de conjeturas en asunto tan delicado, so podría asegurar que el Pedo es de cuerpo flaco y enjuto, atendido lo estrecho y reducido de la puerta de su habitación por donde sale a tomar el aire. En prueba de lo dicho, bien podría yo presentar por testigo al graciosísimo y saladísimo Cástulo, puesto que con aquella vista tan perspicaz suya alcanzó a ver el sutil y endeble Pedo de Libón. ¡Oh tú el más dichoso de los veroneses, que mereciste conocer de vista a tan grande héroe! En verdad que a nosotros, cuitados y mezquinos no nos cupo dicho tan grande. Pero ¿que digo a nosotros? A ninguno de los nacidos desde el primer hombre le han concedido los dioses honor semejante.
Su idioma o lenguaje, todos los oímos y nadie lo entiende: en cualquier clima o país que se le observare, se escuchará con admiración su dialecto exótico inaccesible a la penetración de los hombres. Solo sí podrá creerse que Estrepsíades el de Aristófanes, su camarada e íntimo amigo, lo conoció a fondo por su mucho trato y familiaridad, y así dice (in Nubíbus):
Cual trueno, el caldo a resonar se siente
en mi buche; se sigue un estallido,
y en voz baja un papax; luego despedido
un pappappax ruidoso, y finalmente
con un pappappappax alborotado,
hago la caca, y quedo sosegado.
Y esto no se contaba a algunos mentecatos o babiecas, sino al sapientísimo Sócrates en sus mismos bigotes. Tenemos pues probado, que no vive sin su lenguaje el señor Pedo, y que faltan a lo cierto los que, queriéndole malquistar con todos, acusan de guirigay y de torpeza a reo tan ingenioso y elocuente. Váyanse pues en hora mala y gruñan cuanto quieran satirizando y maldiciendo al pobre Pedo, notándole de balbuciento y tartamudo. A fe mía que habla, y no como quiera, sino en tres dialectos distintos; ya dice pappax: cuando más adulto pappappax; y en su edad varonil pappappappax.
Soy de parecer, señores Pedorreros, que no son de poca monta para la defensa de nuestro reo su habitación honrada y decente, y sus costumbres correspondientes a esta educación porque es indudable que el no gusta del fausto, ni se entromete en el bullicioso ruido de los negocios civiles; antes bien abstraído en la soledad, y lejos de la ambición y del estrépito palaciego, huye del foro y soberbias antesalas de los magnates. Ciertamente que de antemano conoció que para evitar el odio civil y otros eminentes riesgos, no hay medio ni modo mejor que una vida privada, en que tratase de vivir más bien para si que para los demás; y que seria más útil a la república, procurando (parece paradoja) ahuyentar los testigos de sus acciones, y huyendo cuidadosamente de ser oído. Por este motivo su habitación ordinaria es en los lugares más recónditos de las casas, en las piezas de baño, en los más retirados aposentos; y finalmente entre sábanas de holanda, a la manera del Pedo del otro joven a quien llaman Estrepsíades en el citado Arisófanes : El embozado de cinco dobleces.
Pero pongamos la mira en sus costumbres: ¿ha perdido jamás ocasión de mostrar un acendrado amor a sus ciudadanos?. Dejo ahora los singularísimos favores que le deben todos: ¿en quién de vosotros El embozado de cinco cabe tanta ingratitud, tanta desidia y desvergüenza, que no publique y confiese los grandes méritos y beneficios que os tiene hechos, así a vosotros como a vuestras mujeres, hijos, familia, patria, y en fin a todo el género humano?. Tanto cunden sus favores, que no sólo las más remotas y bárbaras naciones se reconocen obligadas a su cariño y correspondencia, sino también hasta los mismos brutos le obsequian y le aman naturalmente, como se echa de ver en la cerda, que, en el momento que oye el Pedo, corre apresurada a recoger la aromática inmundicia. Sin embargo de amar el Pedo tanto la soledad, con todo alguna vez, para esparcir el ánimo, no rehúsa ni se corre de comparecer en algún público congreso, tolerando la jocosidad o la risa; o por mejor decir, ocasionándola. Entonces se pasea y discurre libremente entre las carcajadas, se divierte con las risas y a las veces ellas mismas le provocan y sacan al público: por eso juzgo yo, y no sin fundamento, que el más risueño de los hombres, Demócrito debió de hacer en el arte de peer grandísimos progresos.
Fue siempre muy amante de la libertad, a imitación de Cicerón y de Bruto, por el que, si se ve encarcelado y en cautiverio no deja piedra por mover para escalar la cárcel, falseando aldabas, cadenas, grillos y puertas, hasta verse libre.
Si quisiésemos referir también sus méritos y dotes literarios, le hallaremos instruido a fondo en todo género de ciencias y artes literarias. Por lo menos que fue muy retórico y elocuente, lo demostraremos con un solo ejemplo. Como cierto día a Métrocles, hermano de Hiparcha, y discípulo de Theofrasto estando discurriendo, se le fuese, sin saber como, un Pedo; de tal modo se corrió, que de puro triste se encerró en su casa, determinado a dejarse morir de hambre: súpolo Crates y hartándose de altramuces se fue en busca suya. Procuro al pronto persuadirle con buenas razones, que no atentasen contra su vida; asegurándole sería una monstruosidad, que no se permitiese respirar por donde lo pide la naturaleza: y, por último, soltando también un Pedo, le consoló y acabo de convencer con su ejemplo.
Desde aquella época, se alisto Métrocles entre los discípulos de Crates, e hizo brillantes progresos en la filosofía. ¡Oh elegantísima y elocuentísima lengua! ¡Oh hecho digno de gloria inmortal!. Bien sabía Crates que sus palabras, sin la irresistible elocuencia del Pedo, no serían de provecho.
Y ¿quién duda que aquel sabio filosofo, antes de acometer tan ardua y sublime empresa, no se prevendría con las sentencias más sólidas y escogidas?. Más poco le hubieran servido, si el Pedo no le hubiese esforzado su axim y flojo razonamiento. Y así se vio, que con una sola voz persuadió lo que nunca pudiera conseguir Crates con su dilatada arenga.
Nadie le negará tampoco su grandísima habilidad en la música, a menos que no haya leído los libros de Civitate Dei del santo obispo de Hipona Agustino; suya es esta autoridad: Hay hombres que sueltan tantos Pedos sin hedor y a su arbitrio, que parece que cantan tan bien por aquella boca. De esta especie fue aquel alemán que trajeron a España en su comitiva el emperador Maximiliano y su hijo Felipe; no había canto que no acompañase con su trasero. De la tórtola refiere Aristoteles, que cuando arrulla, suelta Pedos en abundancia, porque parece que con ellos lleva el compás a su canto: y de ahí, si no me engaño viene aquel proverbio; cuando alguno respira por bajo, la tórtola canta; y esto también lo confirma Ricardo, diciendo que el Pedo es una balbuciente melodía.
Mas de nada serviría todo lo dicho, para probar la grandeza del héroe, si estuviese desnudo de aquella virtud que gobierna las costumbres, y dirige las humanas acciones; pero nuestro héroe siempre fue dotado de los atributos del ánimo y cualidades del espíritu, tanto que parece un portento: porque en primer lugar, es la flor innata del agradecimiento: jamás ofendió ni en un ápice a quien le deja libre y desembarazado: y no contentas con esto, su gratitud y equidad, le libran, cual otro Apolo salutífero, de los malditos retortijones y tumultos intestinos que conspiran para su ruina.
Y ¿quién ignora que en nuestro Pedo se haya, y en un grado recomendable, la religión, fuente y raíz de las demás virtudes?. Telémaco el de Alcarnania, para tenerle siempre a su disposición, le fomentaba con el manjar más de su gusto, alimentándose solo de habas, con la mira de celebrar con Pedos la fiesta de las Habas, que anualmente se solemnizaba en Atenas. ¡Oh piadoso y religioso proceder! Pero ¿que digo Telémaco?. Aquella sabia e ilustrada República no supo encontrar otros pebetes que más agradasen a Apolo, que el olor suavísimo del Pedo. Por eso fue establecimiento y ley de religión la más rigurosa para ellos, el no comer otra cosa que legumbres, prueba invencible de la frugalidad del Pedo, pues contento con lo más vil y despreciable tiene sus delicias en los ajos, altramuces, nabos, cebollas y otras viandas semejantes, porque el lujo y la opulencia lo desmembran, lo ahilan y enflaquecen; y ved aquí porque desprecia la golosina y el regalo.
Pero al paso que nuestro héroe es observador se ve lo de la justicia, es también acérrimo vengador de sus agravios; de modo que a los que lo sofocan, aprisionan y burlas sus esfuerzos para adquirir la libertad los mira con tal ojeriza y saña que los maltrata, hiere, y aun trata de asesinarlos. Esta verdad está apoyada con tantos y tan claros ejemplos, que para no fastidiaros y ser molesto me parece lo mejor pasarlos en silencio: pero os advierto, que aun cuando no llega a tanto su enojo, siempre toma venganza, aunque más suave, de la injuria recibida. Es el caso, que cuando alguno, a pesar de la violencia y del esfuerzo con que pretende su salida, se obstina en cerrarle las puertas y estorbársela, el sin embargo, redoblando sus esfuerzos, se pone en acecho, y si llega a ver un si es no es abierta la puerta de su morada les echa en cara su injusticia, haciendo público su delito secreto, o arrastrando el tapón, los embadurna; y uno y otro muchas veces.
Es también muy celoso de la conservación de la autoridad y dignidad, de modo que, conociéndose mofado y habido en poco, se enfurece y encarniza, hasta que se hace pago en la misma moneda. Sírvaos de prueba aquel admirable pasaje que nos refiere Federico Dedekindo:
Un famoso orador, recién llegado
á extranjero país, en un estrado
ante una gran señora y otras damas
tuvo que hacer alarde de elocuencia.
Habida la licencia
fijó en tierra los ojos,
y al ponerse de hinojos
para empezará hablar, según es uso,
tanto el cuerpo dobló que al movimiento
un Pedo se le fue; mas no confuso
siguió, sin muestra de rigor, su intento.
Fingiendo las demás no haberle oído,
soltó la carcajada una imprudente;
mas mientras se ríe, y parla tontamente,
aflojó un tanto el muelle por descuido,
y salió un Pedo de sutil sonido.
Entonces el retórico, dejando
su primer argumento,
así habló al virginal acatamiento:
Seguid, Ninfas, seguid ventoseando,
vayan por turno todas: son peores,
si mucho se detienen los vapores.
Cuando lleguen mi vez, en cumplimiento
de mi oficio, obrare con lucimiento.
La señorita entonces, afrentada,
bajó los ojos triste y colorada.
Las otras se tendían
de risa, con maligna complacencia,
y de este modo se acabó la audiencia.
Ved pues, señores Pedorreros, castigada con la más justa pena aquella doncella que mofó y escarneció a nuestro héroe. ¿Pues su fortaleza, valor y magnanimidad, quién habrá, en sus negocios privados, que deje de haberlos experimentado? Lo mismo es conocer algún asomo de cobardía en su camarada, que al momento, corrido de tal villanía, no hay paso que no de hasta abandonar compañía semejante, por no ser reputado por follón y malandrín. Bien lo tocó por sus manos la viejecilla que Aristófanes trae en su Pluto, pues de ella dice: El miedo Pedo como hiel, la daba: y también el otro que según cuenta Luciano: De puro miedo cuescos arrojaba. De Arato el de Sición, trae Plutarco en su vida, que observando el Pedo su temblor y cobardía al tiempo crítico de entrar en un combate, quiso más bien desampararle, que sufrir menoscabo alguno en su crédito. Mas esto importa un bledo, en comparación de lo que hizo con el mismo dios Príapo, pues perdió su amistad y conversación, sólo porque se amedrantó de ver unas hechiceras, como lo dice Horacio: Peyó el dios cual vejiga que revienta.
Bien conoció Claudio emperador su provecho y utilidad, y el desfalco que resultaría a la salud de los ciudadanos de no revolcar la ley de destierro, que tiempo antes se había dado contra el Pedo, reintegrándolo en todos sus derechos. Y uno contento con esto, celebró su vuelta con una espléndida comida, que dispuso con mucha anticipación, publicando un edicto para que todos pudiesen ventosear y peer en el banquete: honor a la verdad jamás concedido a ningún desterrado, llamarlo por edicto público. Pero habiendo privado la muerte a este célebre emperador, el más próvido de los romanos, de la gloria debida a pensamiento tan hidalgo, volvió otra vez el Pedo a salir desterrado y privado de toda comunicación y trato de los hombres, con grave daño de los mismo hombres. Porque seguramente, no hubiéramos sufrido tantas miserias y trabajos, se le conservara en la mancomunidad y en el seno, por decirlo así, de la república; y es de advertir, que a Claudio le movieron los clamores y peligros de tantos ciudadanos para cuya salud creía deber atender como padre de la patria y conservador de la salud pública; por último, fue tan amigo y confidente suyo, que antes perdió el uso de la palabra que su familiaridad y su trato, testificando Séneca, que su última palabra, antes de morir, fue un considerable estrépito, que sonó por aquella parte por donde más fácilmente hablaba, dejándolo todo cagado. Pero qué, ¿extrañamos esto? ¿No es el Pedo el aire cazador y vital que respiramos? ¿El ambiente, que con tanto anhelo buscaba a la sombra el cazador Céfalo? Céfalo, para que no lo ignoréis, invocaba, no al céfido que orea las flores, y suaviza los ardores del estío, sino ya con ruegos, ya con requiebros, solicitaba ansioso atraer a fuera el viento concebido en sus tripas con la agitación y ejercicio, y de éste tenía Procris aquellos internos y rabiosos celos.
Y qué, ¿dudáis todavía, señores Pedorreros? ¿Dudáis de las utilidades del Pedo?. Pues probad: resistíos a su ímpetu, estorbar su salida, cerradle la puerta; vosotros tocaréis con las manos la necesidad que tenéis de él, y cuanto os interesa su conservación y amistad.
No ciño yo precisamente esta necesidad al Pedo hablador y charlero, sino que hablo también del mudo, aquel que sale calladito y sin ser sentido. ¿Quién de vosotros hubiera podido pasar sin el un solo día?. a el se debe la conservación de las esposas, la salud de los hijos, el bien de la familia toda. Muchos son los motivos de nuestro reconocimiento y debemos manifestarlos so pena de incurrir en la nota más infame de la ingratitud. ¡Para que he de ser molesto en referir los muchos y grandes provechos que trae para los usos de la vida privada!. Bien trillado y sabido es aquello del bufón Estrepsíades, en la comedia de Aristófanes, cuando dice: El trasero es la trompeta. Y pregunto yo, señores Pedorreros, ¿á que fin la trompeta sin la destreza y suavidad música del Pedo? ¿Y la trompeta no estaría por demás, si el Pedo no la soplase?. Acuérdome ahora haber oído y visto algún corcovado que, siempre que le parecía, usaba de los Pedos con tal maestría, que no sólo los soltaba sin trabajo y en gran número sino también cual diestro prosodista los acentuaba, aguzaba y deprimía, y como con una trompeta o clarín ya tocaba al arma, ya la retreta, mandando ora ataque, ora retirada. Y ¿que cosa hay más útil para el hombre que los medios para ganar su manutención y sustento?. Son muchos, pues, los que se reconocen obligados a nuestro reo en razón de este beneficio. Para prueba de ello pondré un caso a la vista de mi auditorio. Hubo en Ámsterd un correo natural de Ámsterdam, que iba y venía semanalmente. Cuanta los que le trataron, que tenía tal facilidad en soltar bombas y truenos, que sin rubor alguno a cualquier señal daba un cañonazo. Apostó en cierta ocasión con otro una botella de buena cerveza a quien había de peer más, subiendo a la Torre Mariana, que es la más elevada de Amberes, a presencia de algunos testigos y he aquí que el bueno de mi correo subió soltando un cuesco a cada uno de los 623 escalones que tiene la torre, dispuesto a repetir la misma música de la bajada si se apostaba otra botella. Ved pues aquí como, con el auxilio de nuestro reo, socorrió su sed y necesidad, y cabe, que a no haber sido por él, el pobre correo desfalleciera con el calor, sed y poco dinero. Conocí también a cierto mendigo, hombre tan juglar y desembarazado, que como si manejara algún órgano, convidaba a oír lo delicioso de su música pedorrera, con lo que sacaba a los curiosos muy buenos cuartos.
También dicen que algunas veces ha servido de abanico el Pedo. Estando comiendo cierto hidalgo, se halló sin el criado que abanicase y pidió a un amigo que allí estaba, le hiciese aire: contestándole éste no sabía hacerle sino a su modo; “enhorabuena, dijo, hazle como sepas”: levantó entonces la pierna derecha, y soltó un terrible Pedo, diciendo que el así abanicaba.
Pues todavía hay más. ¿Que preservativo hay mas eficaz ni mas probado que el Pedo contra los maleficios, encantos y hechicerías?. No hay conjuro que ahuyente y amedrente tanto a las brujas, encantadoras y hechiceras; testigos son de esto Canidia y Sagana las de Oracio, que estando invocando en su huerto ante Príapo a los dioses infernales, y mezclando sus encantos y menjurges, he aquí como Príapo sobrecogido de miedo se peyó cual vejiga reventada, y ellas sin haber concluído se fueron a la ciudad. Entonces era cosa de risa ver caer los dientes a Canidia, la escofieta a Sagana, y los hechizos a ambas.
La experiencia, acreditada por una larga serie de siglos, enseña que llegan a muy viejos todos aquellos que conservan estrecho comercio, trato y amistad con el Pedo: y así Zenón el de Chipre, jefe de los estoicos, que estableció que los Pedos debían ser tan libres como los regüeldos, llegó a setenta y dos años sin sentir enfermedades, y aun hubiera vivido mas tiempo, a no haberse ahorcado de resultas de una gran caída. También Crátes Cínico que consolaba al filósofo Métrocles con sus pedos, murió consumido de vejez. El mismo Métrocles, hermano de Hiparchias, aquel que acompañaba sus discursos con Pedos, según refiere Laercio murió de puro viejo. Y finalmente, cuanto tiempo ha no existiría la raza de los mozos de cordel, que traen y llevan trastos y fardos a no ser porque tomando aliento, se recrean y renuevan a beneficio del Pedo para sufrir la carga; y así que a Xantias el de las Ranas de Aristófanes, le hubiera abrumado el peso excesivo si su amigo el Pedo, de quien echó mano, no le hubiera auxiliado prontamente, y por eso dijo:
Con tanta carga no puedo;
Ayúdeme, pues, con el pedo.
Continúa, no hemos querido publicar el documeto entero por los derechos de autor…

EL TELÉFONO MÓVIL Por Adelina la Tesinas

  • mayo 26, 2011 23:05

Martin Cooper y mi peor enemigo

El inventor del teléfono móvil fue Martin Cooper, un ingeniero eléctrico nacido en Chicago en 1926, que mientras trabajaba en Motorola realizó la primera llamada desde un móvil del mundo. Esto ocurrió un 3 de Abril de 1973 aunque el primer servicio comercial no llegaría hasta 1979, en Japón.

Tesina de Adelina la Tesinas, basada en la película “ The Ring” y en su segunda parte “ The ring, ring” .

Dedicado a Blanca Alvear que no es mi representata (sic)

Todo el mundo sabe lo que es un teléfono incluso alguno sabe lo que son dos teléfonos .

Existe tres tipos de teléfono móvil. El que suena cuando te dispones a almorzar o cenar , el que suena cuando estás en la ducha y el que suena cuando a uno le viene bien que suene, pero estos todavía no se han inventado.

Cuando se tiene manía a alguien hay que llamarle para preguntarle por los geráneos cualquier día de la semana de dos y media a cuatro o los sábados a la hora de la siesta.

El móvil táctil es el subgrupo de teléfonos más abyectos. Esta máquina diabólica suele llamar sola a quien quiere, colgar al receptor en lo más interesante, hacer más caso a tu papo que a tu dedo y desviar los mensajes dirigidos a Juanita para que le lleguen a Pepita , resultando la cosa de la siguiente manera :

“ Juanita no aguanto a Pepita porque es más guapa, más alta y más lista que yo”

Entonces Pepita al recibir este mensaje te llama cuando estás poniéndote las lentillas y te pega un grito para que te metas el dedo por el ojo y te salga por la oreja.

Cuando quedas con cuatro amigas en una terraza estas cuatro amigas que tienen muchas ganas de verte llaman o son llamadas por teléfono por otras cuatro amigas y tu reunión transcurre mientras tus amigas hablan con otras amigas hasta que se despiden de ti. Lo importante debe ser que te han visto, aunque nisiquiera sabes cómo te han encontrado. Al llegar a casa recibes un mensaje escrito así de mono: “ sient no aver podid abl contigo ya sabs como s enroya Pili, sta tard kedo con eya y te yamo a ti”. Este tipo de frase ha servido de ejemplo a la R.A.E para elaborar los nuevos cambios alfabéticos y gramaticales.

Existe un complot urdido entre los teléfonos y las compañías telefónicas . En primer lugar estoy segura de que por cada llamada que se dispara no sólo es la compañía la que sale beneficiada, sin duda nuestro teléfono se lleva comisión. También sospecho que los móviles llaman a otros teléfonos para ponernos verdes. Cuando a uno le pita el oído no se trata de su vecina cuchicheando sobre usted, es que su teléfono se ha conectado a un chat en internet aunque usted jamás haya contratado ese servicio. Llegado este punto poco falta para que su teléfono empiece a bajarse un politono de Las Grecas. Este nuevo politono sonará cuando usted reciba aquella llamada de trabajo que lleva un mes esperando, al oír a Las Grecas  no reconocerá que es su propio teléfono el que suena y en consecuencia seguirá en paro.

La función vibrador ha dado alas a este maquiavélico instrumento

Haga usted mismo esta bonita prueba :

Deje el teléfono en el centro de una mesa y haga que suene con la función vibrador. El teléfono correrá desesperado hacia el borde de la mesa insistiendo en precipitarse al vacío. Al caer, el móvil se divide en cinco. Por un lado una tarjetita que se llama Sim, por otro la batería, el teclado, la parte de atrás y la tarjeta de memoria. A esta tarjeta de memoria siempre se le olvidan los teléfonos más importantes pero conserva los teléfonos de :”  XCP^¨Ç*#” , “Paco pesado”, “Peligro no coger”  y uno que pone “nidea”, lo que en su momento quiso decir  : Hago que escribo tu nombre aunque no lo recuerdo .

Cuando vuelva usted a montar el teléfono procure no haber olvidado el Pin, pues tendrá que buscar el Puk que es diminutivo de Misión Imposible. Dado que no encontrará su Puk, sino el de anteriores teléfonos que arrojó por la ventanilla de su coche deberá  llamar del orden de unas quince veces a un servicio de la compañía de teléfonos de turno que suele estar en Perú o en Argentina. Entonces es cuando descubre que lo que usted tiene no es un móvil sino un “celular”! Para conseguir que le den el dichoso numero Puk usted debe demostrar que es usted no yo, esto lo conseguirá enviándoles una muestra de ADN y facilitándoles la fecha del día en el que perdió su primer diente de leche, entonces ,por fin, ellos le darán su Puk que es suyo.

Conclusión

Lo mejor que tienen los teléfonos móviles es que a veces se estropean o se pierden.

Por todo ello quiero recoger firmas para cambiar la ley anti-tabaco por la ley anti-celulares. Quede inaugurada esta lista :

Nº Puk ———— 7693735585693735        Nombre : Clorata de Potasa

Nº Puk ———— 2738405739288490        Nombre : Adelina la Tesina

TAMBIÉN ESTA LISTA ANTICELULITIS que nos sirve de reparto para una obra que representaremos cualquier día :

DNI ………………….7777788-H                       ADELITA

DNI ………………….478992-J                           EL OTRO

DNI…………………..893746-O                          EL BRIGADIER

DNI…………………..849503- A                         EL TUNO

DNI ………………..   no tiene                              EL BONITO DEL NORTE EN ACEITE DE OLIVA

DNI …………………                                               JARDIEL

DNI ………………..   9375690 N                         NEGRETE

DNI ……………….. 78365830P                         ANGELINA

DNI ……………….  74839508 L                         ADELINA

DNI………………..   87654329 Ñ                        NORMAL JEANS

El Consultorio de Clorata de Potasa. Tar-jetas de visita.

  • mayo 16, 2011 1:31

Estimada Clorata de Potasa, tengo en mi haber un montón de tarjetas de visita. Vinieron un día de visita a tomar el té pero luego descubrí que habían venido para quedarse. Éste no es el problema que me “oKupa” porque me hacen mucha compañía y porque por su nombre tar-jetas de visita comprendí que lo harían y el que avisa no es traidor. El problema es que están hechas en diseños tan modernos que parecen antiguos y apenas puedo leer lo que me quieren decir. Desde pequeño tengo la vista cansada, tan cansada que me paso el día con la vista puesta en la cama o en el sofá . Por favor ayúdeme, necesito saber a quién tengo en casa, atentamente, Seguera

Estimado Sr. Seguera, como hemos recibido varias misivas planteando este mismo problema hemos decidido publicar una sencilla explicación para los diseñadores de tarjetas de visita y para la Asociación de Okupas que esperamos ayuden a solucionar el problema, atentamente una servidora, Clorata de Potasa.

P.D : Por otro lado le honra acogerlas en el seno de su hogar. El Marqués de Huevos Frescos dejó dicho ”  En verdad, no se alcanza un alto estatus social hasta que no se tiene un gorrión viviendo en casa.”


El ilusionista más Joudidini. Clorata de Potasa

  • mayo 11, 2011 0:50

¿ QUIERE USTED HACER UNA OBRA EN MEDIO ACTO?

Aquí tiene usted la manera de entretenerse utilizando uno de los 102 cuchillos que le llegaron de tele-tienda al comprar uno jamonero.

El Reparto: Un candelabro para cinco velas más o menos, una mesa auxiliar, el ilusionista, el cuchillo, la silla y la mujer que no tiene pies ni cabeza.

Decore usted la salita de estar con un velador, un candelabro y el ilusionista. Usted sobre todo no se vaya a Sevilla.

El guión es el siguiente:

La mujer : Recuerdo una canción de infancia que decía ” Alupé, alupé, sen-ta-di-ta me quedé” , qué bien la recuerdo y hace ya tanto tiempo….ha debido de terminar ya la universidad.

El cuchillo : ( calla)

La silla: ( calla)

La mesa: ( bosteza un poco)

El ilusionista: ¡Huy la universidad!,  esa canción estará ya hecha toda una mujer.

La mujer: ¿ Seguirá cantando alupé?

La mesa: ( ronca)

La silla : ( silba un cuplé)

El ilusionista: Ahora cantará al Lupa, que es un supermercado muy pequeño que casi no se ve.

La Mujer: Pues habrá que tener cuidado con no pisarlo, es lo que tienen los SUPERmercados.

El ilusionista: ¿ Me dejas hacerme la ilusión de cortarte un poco la cabeza?

La mujer: La perdería por ti.

El cuchillo: ( Piensa )Por fin me toca a mi.

La silla, la mesa y el cuchillo : (Cantan) ” ¡ Alupé, alupé, sentadita me quedé! “

El candelabro: Chin Pun ( y se apaga misteriosamente)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Razonemos.
Dedicado al Masqués de Carabás,  que no es un velero ni un candelabro ni una Masquesina, es mi hijo y a Demetria del Avellanar que es adicta a el “Lupa”