Ángeles Gonzalez-Sinde una entrevista que no caduca

  • enero 15, 2012 12:36

ENTREVISTAS ARTE Y CULTURA

Por Guillermina Royo-Villanova

 

 

Este verano entrevisté a Ángeles González Sinde, hoy ex ministra de Cultura, una entrevista que no fue publicada entonces y que El Dodo comparte con vosotros. Se sospechaban tiempos de cambio pero en el diálogo se respiraba Humor con hache mayúscula – En una entrevista cuando se es político hay que tener cuidado con las gracias que se hacen porque siempre te lo sacan de contexto- y qué razón tiene Ángeles al afirmar esto,  por lo que decidimos no transcribir sus golpes de humor para que no los cambiaran por otro tipo de golpes. La cinta de su vida demuestra que la realidad supera la ficción del celuloide. Como si de un plano secuencia se tratara comenzamos la entrevista. ¡Acción!

 

¿De pequeña jugaba a las ministras?

De pequeña jugaba a las peluqueras y a las oficinas. Me encantaba la burocracia. De juguete, claro.

 

Seguro que hacía guiones para obras de teatro en el colegio.

Sí, señora. Iba a un colegio donde la maestra tenía mucha autonomía pedagógica y usaba la creatividad como herramienta de aprendizaje. Nos encandilaba a todos con el teatro.

 

¿ Qué ha ganado y qué ha perdido siendo ministra?

He ganado un conocimiento mucho mas profundo del alma humana. Tratas con todo tipo de gente en situaciones insospechadas. Y he perdido mi vida sentimental que es cero.

 

¿ Si hicieran una película sobre la política actual qué título le pondría?

Soy pésima con los títulos. Poner títulos es un arte en sí mismo. Mejor se lo dejo a los productores.

 

¿ Funciona lo de hacer la pelota a la ministra o se vuelve incómodo?

Esta ministra es muy desconfiada. Y como provengo del cine y la farándula, me las sé todas. Quiero decir que estaba mas acostumbrada que otras personas a las criticas y a los elogios. Es parte del trabajo de un cineasta.

 

No lo dudaba. Debutó muy joven actuando en el cine . ¿ Qué queda de esa actriz?

Debute a los siete años en El love feroz, la primera de Jose Luis Garcia Sanchez. Durante un tiempo largo pensé que esa era mi vocación, ser actriz. Pero no tenía ni el tesón ni la valentía que requiere. De esa etapa me queda un enorme respeto y devoción por los cómicos.

 

¿ Qué valoración le da al humor y qué papel tiene en su vida?

Enorme. Se me hace difícil contenerme en la vida pública, pero en política el humor no está bien visto. Se paga caro.

 

Hay que tener cuidado con los mal entendidos pero ¿ Sinde es chisposa en privado?

Sí, es un mecanismo de supervivencia muy arraigado en mi familia. Tenemos que poder reirnos de todo. Es el modo principal del comunicación y vinculo.

 

Me gusta mucho su transparencia y su cara lavada. ¿ La cara es el espejo del alma o puede ser un espejo del Callejón del Gato?

Gracias. En mi caso mi cara es el espejo del alma, y no crea que estoy orgullosa. Soy perezosa para maquillarme y por otro lado me da rabia que los hombres no tengan que hacerlo. Y respecto a la transparencia, también sería bueno poder ocultarme de vez en cuando, pero no está al alcance de todos.

 

Ha sido guionista de numerosas películas entre ellas Mentiras y gordas y La buena estrella. Dígame una mentira y gorda.

No me gusta mentir, porque se me olvidan las mentiras que he dicho y me acaban pillando. Soy mejor recreando la verdad. Administrar la información es la clave del buen guionista.

 

¿Y un personaje con estrella? Y no me diga Max.

Mire, yo siempre me he considerado una persona con suerte, a pesar de haber perdido a mi padre muy joven y recientemente a mi hermano muy joven también. Pero en la vida también me han pasado cosas extraordinarias con las que no contaba. Hay que ser agradecido.

 

Sin duda tiene estrella y también dos Goyas, ¿ Dónde los tiene colocados ?

Tengo los Goyas y otros premios en un armario de mi despacho, en casa. Es un rincón un poco recóndito y no se ve mucho. Es que un Goya pesa y te hunde cualquier estantería. Pero mi trofeo mas bonito no es el Goya, sino un halcón maltés que te dan cuando ganas la cartelera Turia en Valencia.

 

Uno de los premios Goya es por La suerte dormida. ¿ La suerte está dormida o no existe ?

Permanecerá dormida si tu no la despiertas. Soy optimista y creo en la fuerza del ser humano.

 

¿ El dolor desaparece con el tiempo o se aprende a vivir con él?

Me temo que no desaparece. Aprendes a convivir con él y luego la química de nuestro cerebro nos ayuda a reconstruirnos tras cada golpe. La vida tiene dolor y belleza a partes iguales.

 

Eso lo plasma usted muy bien en sus películas. ¿ Tiene ganas de dirigir otra?

Tengo ganas de escribir una novela y de escribir teatro. El cine ahora mismo me resulta muy lejano.

 

¿ Tiene ya pensado los argumentos?

Mi novela hablaría del buen hijo. Alguien que ha obedecido siempre las reglas y aun así no le va bien. La función de teatro oscila entre la deliberación de un jurado de un premio cultural o algún tema político. Comedia, por supuesto. Cuando llegue el momento veremos.

 

En el 2008 fue nominada al mejor guión adaptado por Una palabra tuya. Regáleme una palabra suya.

No soy buena eligiendo una sola palabra. Me angustian las opciones excluyentes. Pero una palabra que creo que a todos nos hace falta es “confía”. Hay que confiar mas y desconfiar menos.

 

Marshall McLuhan afirmó ya en los setenta que “ el medio es el mensaje”¿Hacia dónde va la aldea global con Internet?

Esa es una pregunta muy grande para una sola persona. Yo espero que vayamos a algún sitio bueno donde se respete y se disfrute de la diversidad y la diferencia.

 

¿ San Juan “Bautista” reclamaría derechos por daños y perjuicios a Teddy?

San Juan Bautista creo yo que está por encima de eso.

 

Ángeles, es usted un lince. ¿Cómo quiere que le dibuje para esta sección? Piense que en la ilustración puede estar y hacer lo que quiera.

Me gustaría que me dibujara como una de esas chicas de Mena de largas piernas que yo veía en las revistas que leían mis abuelas. A mis dos niñas les gustará. La envidio a usted, el don del dibujo es algo que estoy convencida de que hace mejor a quien lo tiene.

 

Viriato ¿El terror romano?

  • octubre 3, 2011 9:44

 

Dicen algunas lenguas sin pelos que lo siguiente que os muestro fue obra de un tertuliano, médico él, de los que se reunían en torno a Perico Muñóz Seca que con bigote a lo duque de Borgoña,

capa española y semblante abierto y expansivo, llegaba al café Molinero a las tres en punto de la tarde .

En un examen de historia oral el profesor pregunta al alumno Don Lucas Prada y Regato….

 

¿Don Lucas Prada y Regato?

Se aproxima un mozalbete…

A ver, lección diecisiete

Viriato. ¿Quien fue Viriato?

 

Viriato… Viriato fue……….

Fue un monarca anglosajón

hijo del gran Cicerón

y de la bella Friné.

 

A la muerte de Tiberio

en el sitio de Crimea

Viriato entró en Zalamea

y se encargó del imperio.

 

Contrajo allí matrimonio

con la princesa lombarda

Mesalina, hija bastarda

de Indivil y de Mandonio,

 

y nombrando mariscal

de su ejército a Selim,

venció al general Prim

en los campos del Transvaal.

 

Viriato pagó al califa

tan señalado servicio

dándole un trono fenicio

que le tocó en una rifa.

 

Y obsequió luego a Boabdil

en los campos de Montiel

con una casa cuartel

para la guardia civil.

 

 

En esto la Pompadour

que se encontraba en Armenia

enferma de neurastenia

llamó a Tolosa Latour

y aunque el doctor hizo alarde

de ser hombre diligente,

cuando pulsó a la paciente

era demasiado tarde.

 

Su muerte afligió a Viriato

y le hizo vestirse de luto

y hasta crear un tributo

que se llamó “inquilinato”.

 

Y, harto de tanta viudez,

dijo a la esposa de  Eurico:

te llevaré a Puerto Rico

en un cascarón de nuez;

 

más, renunciando a la vida,

fué en un camión de Garruste

al monasterio de Yuste

donde falleció enseguida.

 

Esto hizo que Carlos V

con Palfox y Alcibiades

penetrara en Tiberiades

persiguiendo a Chindasvinto

 

y el monarca visigodo

fue vencido en Alcuneza

donde perdió la cabeza

que es como perderlo todo.

 

Mientras tanto en Palestina,

contáronle algo a Viriato

de su esposa y Mauregato,

y repudió a Mesalina;

y en poco menos de un mes,

firmó en Londres una alianza

con el Duque de Braganza

y un primo de Cabasés.

 

Puso cerco a Port-Artour,

descubrió la Patagonia

y se casó en Macedonia

con Madame la Pompadour.

 

Lord Wellington que veía

estas cosas con enojo,

quiso cruzar el mar Rojo

y apoderarse de Hungría,

 

para cuya expedición

contaba con Pola Vieja,

con Juana la Beltraneja

y con Cristóbal Colón;

 

pero Abderramán

que debía el califato

a un sobrino de Viriato,

apostó junto a Milán

una escuadra poderosa

al mando de Caracalla

y les venció en la batalla

de las Navas de Tolosa…

 

Ustedes, al ver el modo

de expresarse el colegial,

supondrán que salió mal,

pues se equivocan del todo…

 

Al terminar su labor

dijo el presidente a Prada:

No está usted conforme en nada

con ningún historiador;

pero como a mi entender,

de todo cuanto le oí,

si no ha sucedido así,

pudo muy bien suceder,

mientras de un modo patente

se demuestre, hay que guardarse

conque puede retirarse …

 

LAS CINCO ADVERTENCIAS DE SATANÁS Enrique Jardiel Poncela

  • septiembre 27, 2011 3:58

 

TEATRO MARQUINA (02PorUnaCabeza_64kb )


Acababa de terminarme de leer el libro que editó el Teatro Español sobre las conferencias en torno a Enrique Jardiel Poncela allá en el año 2001 cuando Gustavo Pérez Puig era director de dicha Institución, un librito en el que han transcrito las diferentes ponencias que se hicieron y se me había revivido el gusanillo jardielesco. La última obra que se estrenó de Jardiel en Madrid fué Angelina o el amor de un brigadier hace más de un año. Casualidades de la vida, pensé cuando el pasado 8 de septiembre el mismo Gustavo volvió a estrenar otra obra de Poncela en el Teatro Marquina de Madrid. Las cinco advertencias de Satanás. Parece ser una obra difícil de entender fuera de un contexto histórico literario para el público de hoy como pude observar y es que querido público ¡ Cómo hemos cambiado! Se comprende mejor si hacemos un esfuerzo en pensar en el momento sociocultural en el que fue escrita. Las cinco advertencias de Satanás fue representada por primera vez  en 1935, dirigida a un público que miraba a Jardiel con escepticismo, tras la segunda guerra mundial y en una España en pleno conflicto.

El Teatro de Jardiel representó una serie de libertades  y de transgresiones, era un experto en complicar las situaciones para luego arreglarlas e introducir el temor con humor unido a lo imaginario aunque en todo momento se mantiene la conexión con lo real. Esto es lo que el mismo Jardiel llamaba ” la locura en libertad vigilada” pues nunca llega a haber una ruptura total con la realidad. La irrealidad como alma de la realidad, justificada por ella. Al contrario que la mayoría de sus obras en esencia adelantadas a su tiempo Las cinco advertencias de Satanás se acerca más al tópico de posguerra y por lo tanto más difícil de cuajar hoy en día, sobre todo entre el sexo femenino. Todo un reto para Gustavo Pérez Puig como productor y para su mujer Mara Recatero como directora.

Las cinco advertencias de Satanás fue la comedia favorita del autor. Como he dicho también tuvo muy buena acogida por parte del público y la crítica, ya que la obra aborda el tópico tema del amor, eso si, desde una perspectiva muy jardielesca. Aún así Jardiel se cuidó bien de no introducir elementos demasiado inverosímiles, hasta el mismo Satanás se nos hace cercano y humano cuando se nos presenta como Leonardo!

Jardiel gustaba de hacerse siempre una auto crítica ya que un sector de la crítica le había vuelto la espalda. Es famosa su frase “ el público paga y el crítico pega”. Estaba tan convencido de la honestidad de lo que hacía que no podía entender que los demás no lo vieran de la misma manera. Sobre esta obra diría que no la consideraba un juguete cómico ni una farsa, sino una comedia dramática con la risa como contrapunto. Apoyada primordialmente en la interpretación. Poncela afirmaba arriesgarse con esta obra alejándose de lo modoso y ñoño…querido y admirado Jardiel, no sólo hoy en día han cambiado tanto las cosas que sabemos entenderte sino que ese entendimiento siempre me ha llevado a pensar que tus autocríticas son una prolongación de tu obra.

Entretenida, audaz en el diálogo, a veces predecible, un regalo a aquél tu público, taquilla y cuidado extremo en el guión, me aleja de pensar que realmente fuera de lo escrito pensaras que era una obra intrépida sino redonda tras tu talla.

Explicaré esta afirmación que pudiera ofender a algún jardielista, pues he aquí una que le rinde devoción y respeto.

¿ Cómo hubiera retratado Jardiel a Satanás si no hubiera existido la censura? Sin duda el personaje de Lucifer es su enfoque seudometafísico es muy jardielesco y un recurso muy típico de la época que hoy nos llega trasnochado, pero es evidente que este satanás campechano y simpático, llamado Leonardo se ha cuidado de no toparse con la iglesia, incluso ajusticia los malos actos a través de sus advertencias, es más un castigo divino. Y este trato a Satanás dudo que fuera sólo por no tener problemas sino también para agradar a un público con el que intuyo Jardiel tuvo a lo largo de su vida una relación de amor-odio, ya que consciente de su importancia Jardiel lo tuvo siempre presente a la hora de escribir sus obras. Lo que me deja un sabor a condescendencia por parte de Jardiel ante ellos, como si pudiera oírle pensar…” Si estuvierais preparados para lo que tengo en esta cabeza y lo que siente este corazón, todo sería mejor, el mundo sería mejor, mi obra sería mejor, si cabe”

Son muchas las situaciones de la obra que indican la sombra de la censura, como la insistencia de Félix cuando descubre que su amada es su hija, en que “ no habían tenido relaciones sexuales”, por díos, ni hablar de incesto. Por otro lado toda esta situación traída a nuestros tiempos puede resultar algo telenovelesca y Jardiel era consciente de ello, roza el folletín tan apreciado por el “ gran público “

Otro ejemplo es el retrato de las diferentes clases sociales, cosa que hace con graciejo y sin exageraciones, cuidándose de ofender a alguien. Muchos son los cuidados y moderaciones que tuvo Jardiel en esta obra pero también es profunda su firma en ella, tal vez más profunda que en ninguna de sus obras aunque no lineal. Cuando Jardiel se derrama en esta obra parece que nos abre su alma. El personaje del criado es un recurso que en teatro da mucho juego , en esta obra Juan Lombardero borda su papel de Pedro el criado un papel que sirve de vínculo entre el nuevo Jardiel y el antiguo Jardiel en un guiñe al público. En definitiva jardiel había adquirido una obsesión por el éxito y modificaba sus textos intentando moldearlos con el fin de gustar a todos los públicos. No quiero decir con esto que cayera en absoluto en los tópicos y chabacanería popular, mantuvo siempre un humor inteligente jugando con la inteligencia y la razón, esto unido al don del verbo fluido y preciso hace que sus obras tengan una calidad y una firma inconfundible.

El mismo Jardiel no gustaba del romanticismo en escena por ello no sucumbe a tratar el amor como tal, sino como un sentimiento cotidiano y frívolo tratado con ironía. Elije un personaje muy de su época, el maduro Don Juan que es Ramón en esta ocasión interpretado por Andoni Ferreño y la joven inocente, Coral , interpretada con virtuosismo por Aloma Romero, una joven que encandiló al público tanto por su interpretación como por su belleza. Hablando de romanticismo y como curiosidad, en la escena más tierna de la obra suena el tango ” Por una cabeza” uno de los tres tangos preferidos del maestro Gardel.

Por otro lado Félix el joven que aporta la visión cómica al drama termina también siendo ajusticiado por Satanás, teniendo que asimilar la norma social del matrimonio como castigo.

Vayan al Teatro Marquina y déjense llevar por la generación y el humor de este genio del veintisiete.

Estreno:

Lo mío no son las crónicas sociales, poco famoseo pude reconocer entre el público invitado al estreno por culpa de las dioptrías que parecen multiplicarse por la noche, aunque como dice mi amiga Mamen, somos siempre “los mismos”. Reconocí a un pequeñito Pepe Ruíz escapándose a la francesa, al productor de teatro Jorge Fin ( no el pintor), al exalcalde Álvarez del Manzano, Victorita Buero viuda de Buero Vallejo, el escritor y mano derecha del dramaturgo Miguel Martín autor del libro ” El hombre que mató a Jardiel Poncela”, Fernando Vizcaíno, Álvaro Luis del longevo programa de radio Caliente y frío, Jordi García Candau…entre talones, telones y tacones poco más vi.

Guillermina Royo-Villanova

Teatro Marquina
Calle Prim, 11
28004, Madrid
- Funciones: del 22/9 al 4/10 – M, J, V y D a las 19h. V y S también a las 22.30h.
- Duración: 120 minutos (con intermedio).

MUY RECOMENDODO. Microteatro por dinero

  • agosto 3, 2011 16:07

Ante todo queridos dodos avisar que este producto crea adicción.

Reconoceré que estoy triste, todo lo triste que puede estar un dodo y me cuesta que las cosas me interesen o entretengan. Por la mañana me había llamado  mi amiga Susana y me propuso ir al Microteatro, ya tenía ganas de conocerlo. Llegué en el metro de Gran Vía y paseaba por el Triball madrileño. En la mano llevaba una edición antigua y pequeñita de la Venganza de Don Mendo que me había regalado Enrique Herreros en la comida, la misma edición con las ilustraciones de su padre que tuve de pequeña. Repasaba las trobas que mi padre nos hizo aprender de niños. Muñóz Seca sacaba la primera sonrisa a la tarde cuando me encontré paseando entre prostitutas, están ahí pero no hacen ruido aunque los comerciantes del barrio insisten en echarlas porque les ausenta la clientela. Yo era público y estas calles tenían putas antes que comercios fashion, incluso antes que calle. Me dio la impresión de que ambos gremios habían aprendido a convivir juntos, tal vez por resignación de los comerciantes,  habría que verlo cuando la noche confunde las sombras.  Llegué al local Microteatro por dinero, un proyecto que lleva llenando sus salas desde que se inaugurara el pasado octubre. La arquitectura y distribución del local era perfecta para Microteatro, es probable que fuera un antiguo prostíbulo. Mi fijación con las prostitutas me viene desde pequeña, cuántos poemas les he dedicado y cuántas veces me he colado en los prostíbulos a curiosear.

El emplazamiento consiste en un bar alargado que también cuenta con  mesas fuera donde se puede cenar y fumar, aunque un simpático cartel te invite a dejarlo. Al final de la barra se compran las entradas en una taquilla que recuerda  las antiguas salas de juego. Abajo un pasillo con cinco salas pequeñas. Esperas arriba tomando una cerveza y suena una campanilla ¡ Sala 2!  Esa es la nuestra. Bajamos unas doce personas y ocupamos una salita…en este caso un museo…La situación , el dinamismo, el movimiento continuo y la expectación te crea una leve excitación parecida a la felicidad.

La obra se llamaba  Amor de verano, los actores encarnaban al Hijo del hombre de Magritte y a la Muchacha en la ventana de Dalí que han coincidido en una exposición eventual y viven un intenso romance conscientes de que éste terminará con la clausura de la exposición. Me recordó a La infanta baila, un libro de Manuel Hidalgo donde la infanta Margarita de Austria y las meninas del famoso cuadro de Velázquez abandonan el lienzo para pasearse por la noche madrileña. Dirigida por José Luis Sixto y protagonizada por Fanni Alcázar y Nacho López esta comedia romántica en la que hacen partícipes al público como visitantes del museo, nos abrió sin duda el apetito teatral. ¡ Necesito más! Fuimos a comprar entrada para otra sala – Esto crea adicción, nos dijo el taquillero-  La siguiente actuación era el musical Siempre podemos soñar, dirigida por Enio Mejía e interpretada por Vanessa Benavente y Sergio Lanza. La lucha y dura realidad de una pareja de emigrantes pasa por las fases del desconsuelo, sueño y esperanza, un canto a la vida misma. La primera obra te introduce en todo lo cómico que tiene el amor imposible en onírica relación, en una situación Poncelesca y disparatada, la segunda obra expone la cruda realidad en un espacio deprimente a lo Dostoievski en Crimen y Castigo, ninguna de las obras de este espacio te dejarán indiferente. Recomen-dodo quede Microteatro por dinero, en la ironía que contiene en si mismo el nombre ya que cada entrada os hará desembolsar 3€ !  Humor al arte, diría algún dodo.

Enhorabuena a todos estos jóvenes actores que han encontrado la manera de compartir su talento con nosotros de una forma tan cercana. A mi misma hago promesa de volver cada semana para contento de mi alma, Clorata de Potasa

 

Microteatro: 5 funciones de menos de 15 minutos para menos de 15 personas. De miércoles a domingos, 6 pases diarios, desde las 20:00h. ¡Por sólo 3 € la actuación!

Las entradas se compran en taquilla desde una hora antes del comienzo de las funciones.
Continuamos con la Sesión Golfa de Microteatro los jueves y Micromonólogos, viernes y sábados. A partir de las 23:00
Durante el mes de Agosto Microteatro Por Dinero cierra Lunes y Martes.

Una microteatro-adicta estudia el cartel

Las actrices Fanni Alcazar y Vanessa Benavente en el camerino

Fanni Alcazar y Vanessa Benavente

Guapas, profesionales y encantadoras, Fanni y Vanessa

Abajo el actor Nacho López tras la actuación

Nacho LópezNacho López actor

Gracias y desgracias del ojo del culo. Por Francisco de Quevedo

  • julio 18, 2011 19:17

SEÑORES PEDORREROS:

Habiendo llevado, muy a mal, que el Pedo ande desterrado, prófugo, y lejos de todo comercio y trato humano; me parece todavía más insufrible y perjudicial al bienestar de la República, el tolerar semejante abuso en el presente tiempo de esta cuadragesimal abstinencia de carne. Porque, ¿dónde hay cosa más dura, más triste y más intolerable, aun para los ojos más impíos, que ver desterrar con algazara y con silbos de las ciudades y repúblicas y aun del mundo entero, al que en las delicias del pueblo, al conservador de la libertad, y al que es (no sé si lo diga, lo diré en fin) el sagrado, el asilo y refugio de la salud?. Se permiten otras pestes en el Estado, y ¿al mejor y más benéfico ciudadano no se le deja respirar el aire de la patria?.
A la verdad, ¡Oh señores Pedorreros!, que han llegado a tal extremo el delirio y necedad de los mortales, que a no ser por vuestro cuidado y esmero en conservar su existencia, hubiera desaparecido del mundo hasta su nombre. Confieso que es cosa muy difícil de arrancar de raíz, y aun de ladear del común parecer, aquellas cosas que por el capricho u opinión de los hombres pasaron a ser envejecidas, pero con todo, como los errores suelen hacer o de ignorancia o malignidad de los que influyen, me linsojeo con mucho fundamento ver restablecido a mi cliente en sus derechos, si logro destruir el vulgar concepto que de el se tiene: lo que no dudo conseguir, si demuestro su nacimiento, educación, sabiduría, dotes de ánimo, valor, carácter, autoridad y utilidad tanto pública como privada disipando bajo los auspicios de la verdad y a la ventura las calumnias y de nuestros sugeridos por hombres superficiales y de poco seso.
Juzgo pues, señores Pedorreros, que debo comenzar por su antigüedad. ¿Quién por estúpido e incapaz que sea, negará que el Pedo es tan antiguo como el hombre? Porque, ¿quién podrá creer que cuando el supremo Hacedor inspiró en la corpórea y torpe máquina el vital espíritu, éste ignoró u omitió el ejercicio de sus funciones naturales, tan necesarias, como lanzar el aire oculto y encerrado, tan perjudicial a la naturaleza? Mayormente cuando nuestro primer Padre, como tan ajeno a la etiqueta, al sentir su bullicio y esfuerzos para hallar salida, no trataría de comprimirle ni degollarle? Que fue anterior al lenguaje y que hubo Pedos antes que palabras, lo inferimos de las Ranas de Aristófanes, que no sabían más que peer y aun cagarse en los amigos.
En cuanto a su alcurnia, logró padres bien calificados: paso en silencio las bagatelas de esotros empeñados en derivar su genealogía de Júpiter Estercolino, o según Orfeo, de Júpiter el Emboñigado: pues al fin todos concuerdan en la excelencia, esplendor e hidalguía de sus padres, a pesar de las pequeñas discrepancias de los autores. Arístófanes en su Pluto le hace hijo de las puches; así, después de decir: Buena ración me embanaste de puches, añade:
Mi vientre entumecido
fuerza fue que peyese con ruido.
Si hemos de dar crédito al poeta Camaleón Póntico, le llamaremos hijo del haba; pues refiere, que observando un asno a cierta persona que comía habas, tuvo tal deseo de ellas, que hubo de prorrumpir en pedos. También Telémaco, el de Acarnania, con el mismo fin de tenerlos a su disposición, comía habas a la continua. Difilo Sifinio el médico hace este honor a los nabos. Le tendremos por hijo de los altramuces, si estamos al dicho de Zenón, jefe de los estoicos, quién no contento con haber promulgado la ley de la libertad en el peer, para establecerla y sancionarla de hecho, los comía frecuentemente. Pero yo, para que no sé juzgué que me opongo a la autoridad de tantos y tan grandes varones, sin temeridad me atrevo a señalarle por padres al ajo, la cebolla, los altramuces, las habas, los nabos, puches y otras sustancias flatulentas.
Sabéis ya pues, señores Pedorreros, la alcurnia de mi héroe: tenéis a la vista su nobilísima prosapia; para quedado caso, que por la perfidia y maldad de los hombres haya contraído tan distinguida familia alguna mancha, quede lavada con la esponja de nuestro juicio y criterio. Porqué (estadme atentos) eso que cuentan y objetan algunos del Pedo polentario, o nacido de tortas que Plauto ignominiosamente (á lo que juzgan ellos) hizo soltadizo en el teatro al tiempo de representarse su Gorgojo, pudiera pasar por cosa de afrenta e ignominia, a no haber hecho lo propio los reyes de Chipre, según Plutarco, en aquella magnífica pompa de Alejandro Magno en su vuelta a Fenicia. La misma conducta observaron los emperadores Nerón y Heliogábalo con otros príncipes. Y en fin: ¿que tenemos? Acordaos de que Augusto decidió, que no podía darse sentencia de azote contra los cómicos, fuera de que el oficio de farsantes, como asegura Livio, que no se tenía por cosa baja en la Grecia, y ¿que digo en Grecia? Macrobio tiene muy bien probado que los cómicos en ninguna parte fueron habidos por hombres de menos valer. Pero aun supuesto que fuese profesión ruin y sambenitada, sólo merecerían esta tacha aquellos que se presentan por su voluntad en la escena, y siguen por elección el oficio de representantes: pero nuestro reo, que salió a las tablas forzado y casi arrastrado por un hombre tan bajo, tan glotón, tan pegote, tan butón y truhán, como el parásito Gorgojo.
Pasemos a tratar de su color, rostro y facciones, cuestión a la verdad difícil y ruidosa: con todo, si fuese lícito usar de conjeturas en asunto tan delicado, so podría asegurar que el Pedo es de cuerpo flaco y enjuto, atendido lo estrecho y reducido de la puerta de su habitación por donde sale a tomar el aire. En prueba de lo dicho, bien podría yo presentar por testigo al graciosísimo y saladísimo Cástulo, puesto que con aquella vista tan perspicaz suya alcanzó a ver el sutil y endeble Pedo de Libón. ¡Oh tú el más dichoso de los veroneses, que mereciste conocer de vista a tan grande héroe! En verdad que a nosotros, cuitados y mezquinos no nos cupo dicho tan grande. Pero ¿que digo a nosotros? A ninguno de los nacidos desde el primer hombre le han concedido los dioses honor semejante.
Su idioma o lenguaje, todos los oímos y nadie lo entiende: en cualquier clima o país que se le observare, se escuchará con admiración su dialecto exótico inaccesible a la penetración de los hombres. Solo sí podrá creerse que Estrepsíades el de Aristófanes, su camarada e íntimo amigo, lo conoció a fondo por su mucho trato y familiaridad, y así dice (in Nubíbus):
Cual trueno, el caldo a resonar se siente
en mi buche; se sigue un estallido,
y en voz baja un papax; luego despedido
un pappappax ruidoso, y finalmente
con un pappappappax alborotado,
hago la caca, y quedo sosegado.
Y esto no se contaba a algunos mentecatos o babiecas, sino al sapientísimo Sócrates en sus mismos bigotes. Tenemos pues probado, que no vive sin su lenguaje el señor Pedo, y que faltan a lo cierto los que, queriéndole malquistar con todos, acusan de guirigay y de torpeza a reo tan ingenioso y elocuente. Váyanse pues en hora mala y gruñan cuanto quieran satirizando y maldiciendo al pobre Pedo, notándole de balbuciento y tartamudo. A fe mía que habla, y no como quiera, sino en tres dialectos distintos; ya dice pappax: cuando más adulto pappappax; y en su edad varonil pappappappax.
Soy de parecer, señores Pedorreros, que no son de poca monta para la defensa de nuestro reo su habitación honrada y decente, y sus costumbres correspondientes a esta educación porque es indudable que el no gusta del fausto, ni se entromete en el bullicioso ruido de los negocios civiles; antes bien abstraído en la soledad, y lejos de la ambición y del estrépito palaciego, huye del foro y soberbias antesalas de los magnates. Ciertamente que de antemano conoció que para evitar el odio civil y otros eminentes riesgos, no hay medio ni modo mejor que una vida privada, en que tratase de vivir más bien para si que para los demás; y que seria más útil a la república, procurando (parece paradoja) ahuyentar los testigos de sus acciones, y huyendo cuidadosamente de ser oído. Por este motivo su habitación ordinaria es en los lugares más recónditos de las casas, en las piezas de baño, en los más retirados aposentos; y finalmente entre sábanas de holanda, a la manera del Pedo del otro joven a quien llaman Estrepsíades en el citado Arisófanes : El embozado de cinco dobleces.
Pero pongamos la mira en sus costumbres: ¿ha perdido jamás ocasión de mostrar un acendrado amor a sus ciudadanos?. Dejo ahora los singularísimos favores que le deben todos: ¿en quién de vosotros El embozado de cinco cabe tanta ingratitud, tanta desidia y desvergüenza, que no publique y confiese los grandes méritos y beneficios que os tiene hechos, así a vosotros como a vuestras mujeres, hijos, familia, patria, y en fin a todo el género humano?. Tanto cunden sus favores, que no sólo las más remotas y bárbaras naciones se reconocen obligadas a su cariño y correspondencia, sino también hasta los mismos brutos le obsequian y le aman naturalmente, como se echa de ver en la cerda, que, en el momento que oye el Pedo, corre apresurada a recoger la aromática inmundicia. Sin embargo de amar el Pedo tanto la soledad, con todo alguna vez, para esparcir el ánimo, no rehúsa ni se corre de comparecer en algún público congreso, tolerando la jocosidad o la risa; o por mejor decir, ocasionándola. Entonces se pasea y discurre libremente entre las carcajadas, se divierte con las risas y a las veces ellas mismas le provocan y sacan al público: por eso juzgo yo, y no sin fundamento, que el más risueño de los hombres, Demócrito debió de hacer en el arte de peer grandísimos progresos.
Fue siempre muy amante de la libertad, a imitación de Cicerón y de Bruto, por el que, si se ve encarcelado y en cautiverio no deja piedra por mover para escalar la cárcel, falseando aldabas, cadenas, grillos y puertas, hasta verse libre.
Si quisiésemos referir también sus méritos y dotes literarios, le hallaremos instruido a fondo en todo género de ciencias y artes literarias. Por lo menos que fue muy retórico y elocuente, lo demostraremos con un solo ejemplo. Como cierto día a Métrocles, hermano de Hiparcha, y discípulo de Theofrasto estando discurriendo, se le fuese, sin saber como, un Pedo; de tal modo se corrió, que de puro triste se encerró en su casa, determinado a dejarse morir de hambre: súpolo Crates y hartándose de altramuces se fue en busca suya. Procuro al pronto persuadirle con buenas razones, que no atentasen contra su vida; asegurándole sería una monstruosidad, que no se permitiese respirar por donde lo pide la naturaleza: y, por último, soltando también un Pedo, le consoló y acabo de convencer con su ejemplo.
Desde aquella época, se alisto Métrocles entre los discípulos de Crates, e hizo brillantes progresos en la filosofía. ¡Oh elegantísima y elocuentísima lengua! ¡Oh hecho digno de gloria inmortal!. Bien sabía Crates que sus palabras, sin la irresistible elocuencia del Pedo, no serían de provecho.
Y ¿quién duda que aquel sabio filosofo, antes de acometer tan ardua y sublime empresa, no se prevendría con las sentencias más sólidas y escogidas?. Más poco le hubieran servido, si el Pedo no le hubiese esforzado su axim y flojo razonamiento. Y así se vio, que con una sola voz persuadió lo que nunca pudiera conseguir Crates con su dilatada arenga.
Nadie le negará tampoco su grandísima habilidad en la música, a menos que no haya leído los libros de Civitate Dei del santo obispo de Hipona Agustino; suya es esta autoridad: Hay hombres que sueltan tantos Pedos sin hedor y a su arbitrio, que parece que cantan tan bien por aquella boca. De esta especie fue aquel alemán que trajeron a España en su comitiva el emperador Maximiliano y su hijo Felipe; no había canto que no acompañase con su trasero. De la tórtola refiere Aristoteles, que cuando arrulla, suelta Pedos en abundancia, porque parece que con ellos lleva el compás a su canto: y de ahí, si no me engaño viene aquel proverbio; cuando alguno respira por bajo, la tórtola canta; y esto también lo confirma Ricardo, diciendo que el Pedo es una balbuciente melodía.
Mas de nada serviría todo lo dicho, para probar la grandeza del héroe, si estuviese desnudo de aquella virtud que gobierna las costumbres, y dirige las humanas acciones; pero nuestro héroe siempre fue dotado de los atributos del ánimo y cualidades del espíritu, tanto que parece un portento: porque en primer lugar, es la flor innata del agradecimiento: jamás ofendió ni en un ápice a quien le deja libre y desembarazado: y no contentas con esto, su gratitud y equidad, le libran, cual otro Apolo salutífero, de los malditos retortijones y tumultos intestinos que conspiran para su ruina.
Y ¿quién ignora que en nuestro Pedo se haya, y en un grado recomendable, la religión, fuente y raíz de las demás virtudes?. Telémaco el de Alcarnania, para tenerle siempre a su disposición, le fomentaba con el manjar más de su gusto, alimentándose solo de habas, con la mira de celebrar con Pedos la fiesta de las Habas, que anualmente se solemnizaba en Atenas. ¡Oh piadoso y religioso proceder! Pero ¿que digo Telémaco?. Aquella sabia e ilustrada República no supo encontrar otros pebetes que más agradasen a Apolo, que el olor suavísimo del Pedo. Por eso fue establecimiento y ley de religión la más rigurosa para ellos, el no comer otra cosa que legumbres, prueba invencible de la frugalidad del Pedo, pues contento con lo más vil y despreciable tiene sus delicias en los ajos, altramuces, nabos, cebollas y otras viandas semejantes, porque el lujo y la opulencia lo desmembran, lo ahilan y enflaquecen; y ved aquí porque desprecia la golosina y el regalo.
Pero al paso que nuestro héroe es observador se ve lo de la justicia, es también acérrimo vengador de sus agravios; de modo que a los que lo sofocan, aprisionan y burlas sus esfuerzos para adquirir la libertad los mira con tal ojeriza y saña que los maltrata, hiere, y aun trata de asesinarlos. Esta verdad está apoyada con tantos y tan claros ejemplos, que para no fastidiaros y ser molesto me parece lo mejor pasarlos en silencio: pero os advierto, que aun cuando no llega a tanto su enojo, siempre toma venganza, aunque más suave, de la injuria recibida. Es el caso, que cuando alguno, a pesar de la violencia y del esfuerzo con que pretende su salida, se obstina en cerrarle las puertas y estorbársela, el sin embargo, redoblando sus esfuerzos, se pone en acecho, y si llega a ver un si es no es abierta la puerta de su morada les echa en cara su injusticia, haciendo público su delito secreto, o arrastrando el tapón, los embadurna; y uno y otro muchas veces.
Es también muy celoso de la conservación de la autoridad y dignidad, de modo que, conociéndose mofado y habido en poco, se enfurece y encarniza, hasta que se hace pago en la misma moneda. Sírvaos de prueba aquel admirable pasaje que nos refiere Federico Dedekindo:
Un famoso orador, recién llegado
á extranjero país, en un estrado
ante una gran señora y otras damas
tuvo que hacer alarde de elocuencia.
Habida la licencia
fijó en tierra los ojos,
y al ponerse de hinojos
para empezará hablar, según es uso,
tanto el cuerpo dobló que al movimiento
un Pedo se le fue; mas no confuso
siguió, sin muestra de rigor, su intento.
Fingiendo las demás no haberle oído,
soltó la carcajada una imprudente;
mas mientras se ríe, y parla tontamente,
aflojó un tanto el muelle por descuido,
y salió un Pedo de sutil sonido.
Entonces el retórico, dejando
su primer argumento,
así habló al virginal acatamiento:
Seguid, Ninfas, seguid ventoseando,
vayan por turno todas: son peores,
si mucho se detienen los vapores.
Cuando lleguen mi vez, en cumplimiento
de mi oficio, obrare con lucimiento.
La señorita entonces, afrentada,
bajó los ojos triste y colorada.
Las otras se tendían
de risa, con maligna complacencia,
y de este modo se acabó la audiencia.
Ved pues, señores Pedorreros, castigada con la más justa pena aquella doncella que mofó y escarneció a nuestro héroe. ¿Pues su fortaleza, valor y magnanimidad, quién habrá, en sus negocios privados, que deje de haberlos experimentado? Lo mismo es conocer algún asomo de cobardía en su camarada, que al momento, corrido de tal villanía, no hay paso que no de hasta abandonar compañía semejante, por no ser reputado por follón y malandrín. Bien lo tocó por sus manos la viejecilla que Aristófanes trae en su Pluto, pues de ella dice: El miedo Pedo como hiel, la daba: y también el otro que según cuenta Luciano: De puro miedo cuescos arrojaba. De Arato el de Sición, trae Plutarco en su vida, que observando el Pedo su temblor y cobardía al tiempo crítico de entrar en un combate, quiso más bien desampararle, que sufrir menoscabo alguno en su crédito. Mas esto importa un bledo, en comparación de lo que hizo con el mismo dios Príapo, pues perdió su amistad y conversación, sólo porque se amedrantó de ver unas hechiceras, como lo dice Horacio: Peyó el dios cual vejiga que revienta.
Bien conoció Claudio emperador su provecho y utilidad, y el desfalco que resultaría a la salud de los ciudadanos de no revolcar la ley de destierro, que tiempo antes se había dado contra el Pedo, reintegrándolo en todos sus derechos. Y uno contento con esto, celebró su vuelta con una espléndida comida, que dispuso con mucha anticipación, publicando un edicto para que todos pudiesen ventosear y peer en el banquete: honor a la verdad jamás concedido a ningún desterrado, llamarlo por edicto público. Pero habiendo privado la muerte a este célebre emperador, el más próvido de los romanos, de la gloria debida a pensamiento tan hidalgo, volvió otra vez el Pedo a salir desterrado y privado de toda comunicación y trato de los hombres, con grave daño de los mismo hombres. Porque seguramente, no hubiéramos sufrido tantas miserias y trabajos, se le conservara en la mancomunidad y en el seno, por decirlo así, de la república; y es de advertir, que a Claudio le movieron los clamores y peligros de tantos ciudadanos para cuya salud creía deber atender como padre de la patria y conservador de la salud pública; por último, fue tan amigo y confidente suyo, que antes perdió el uso de la palabra que su familiaridad y su trato, testificando Séneca, que su última palabra, antes de morir, fue un considerable estrépito, que sonó por aquella parte por donde más fácilmente hablaba, dejándolo todo cagado. Pero qué, ¿extrañamos esto? ¿No es el Pedo el aire cazador y vital que respiramos? ¿El ambiente, que con tanto anhelo buscaba a la sombra el cazador Céfalo? Céfalo, para que no lo ignoréis, invocaba, no al céfido que orea las flores, y suaviza los ardores del estío, sino ya con ruegos, ya con requiebros, solicitaba ansioso atraer a fuera el viento concebido en sus tripas con la agitación y ejercicio, y de éste tenía Procris aquellos internos y rabiosos celos.
Y qué, ¿dudáis todavía, señores Pedorreros? ¿Dudáis de las utilidades del Pedo?. Pues probad: resistíos a su ímpetu, estorbar su salida, cerradle la puerta; vosotros tocaréis con las manos la necesidad que tenéis de él, y cuanto os interesa su conservación y amistad.
No ciño yo precisamente esta necesidad al Pedo hablador y charlero, sino que hablo también del mudo, aquel que sale calladito y sin ser sentido. ¿Quién de vosotros hubiera podido pasar sin el un solo día?. a el se debe la conservación de las esposas, la salud de los hijos, el bien de la familia toda. Muchos son los motivos de nuestro reconocimiento y debemos manifestarlos so pena de incurrir en la nota más infame de la ingratitud. ¡Para que he de ser molesto en referir los muchos y grandes provechos que trae para los usos de la vida privada!. Bien trillado y sabido es aquello del bufón Estrepsíades, en la comedia de Aristófanes, cuando dice: El trasero es la trompeta. Y pregunto yo, señores Pedorreros, ¿á que fin la trompeta sin la destreza y suavidad música del Pedo? ¿Y la trompeta no estaría por demás, si el Pedo no la soplase?. Acuérdome ahora haber oído y visto algún corcovado que, siempre que le parecía, usaba de los Pedos con tal maestría, que no sólo los soltaba sin trabajo y en gran número sino también cual diestro prosodista los acentuaba, aguzaba y deprimía, y como con una trompeta o clarín ya tocaba al arma, ya la retreta, mandando ora ataque, ora retirada. Y ¿que cosa hay más útil para el hombre que los medios para ganar su manutención y sustento?. Son muchos, pues, los que se reconocen obligados a nuestro reo en razón de este beneficio. Para prueba de ello pondré un caso a la vista de mi auditorio. Hubo en Ámsterd un correo natural de Ámsterdam, que iba y venía semanalmente. Cuanta los que le trataron, que tenía tal facilidad en soltar bombas y truenos, que sin rubor alguno a cualquier señal daba un cañonazo. Apostó en cierta ocasión con otro una botella de buena cerveza a quien había de peer más, subiendo a la Torre Mariana, que es la más elevada de Amberes, a presencia de algunos testigos y he aquí que el bueno de mi correo subió soltando un cuesco a cada uno de los 623 escalones que tiene la torre, dispuesto a repetir la misma música de la bajada si se apostaba otra botella. Ved pues aquí como, con el auxilio de nuestro reo, socorrió su sed y necesidad, y cabe, que a no haber sido por él, el pobre correo desfalleciera con el calor, sed y poco dinero. Conocí también a cierto mendigo, hombre tan juglar y desembarazado, que como si manejara algún órgano, convidaba a oír lo delicioso de su música pedorrera, con lo que sacaba a los curiosos muy buenos cuartos.
También dicen que algunas veces ha servido de abanico el Pedo. Estando comiendo cierto hidalgo, se halló sin el criado que abanicase y pidió a un amigo que allí estaba, le hiciese aire: contestándole éste no sabía hacerle sino a su modo; “enhorabuena, dijo, hazle como sepas”: levantó entonces la pierna derecha, y soltó un terrible Pedo, diciendo que el así abanicaba.
Pues todavía hay más. ¿Que preservativo hay mas eficaz ni mas probado que el Pedo contra los maleficios, encantos y hechicerías?. No hay conjuro que ahuyente y amedrente tanto a las brujas, encantadoras y hechiceras; testigos son de esto Canidia y Sagana las de Oracio, que estando invocando en su huerto ante Príapo a los dioses infernales, y mezclando sus encantos y menjurges, he aquí como Príapo sobrecogido de miedo se peyó cual vejiga reventada, y ellas sin haber concluído se fueron a la ciudad. Entonces era cosa de risa ver caer los dientes a Canidia, la escofieta a Sagana, y los hechizos a ambas.
La experiencia, acreditada por una larga serie de siglos, enseña que llegan a muy viejos todos aquellos que conservan estrecho comercio, trato y amistad con el Pedo: y así Zenón el de Chipre, jefe de los estoicos, que estableció que los Pedos debían ser tan libres como los regüeldos, llegó a setenta y dos años sin sentir enfermedades, y aun hubiera vivido mas tiempo, a no haberse ahorcado de resultas de una gran caída. También Crátes Cínico que consolaba al filósofo Métrocles con sus pedos, murió consumido de vejez. El mismo Métrocles, hermano de Hiparchias, aquel que acompañaba sus discursos con Pedos, según refiere Laercio murió de puro viejo. Y finalmente, cuanto tiempo ha no existiría la raza de los mozos de cordel, que traen y llevan trastos y fardos a no ser porque tomando aliento, se recrean y renuevan a beneficio del Pedo para sufrir la carga; y así que a Xantias el de las Ranas de Aristófanes, le hubiera abrumado el peso excesivo si su amigo el Pedo, de quien echó mano, no le hubiera auxiliado prontamente, y por eso dijo:
Con tanta carga no puedo;
Ayúdeme, pues, con el pedo.
Continúa, no hemos querido publicar el documeto entero por los derechos de autor…