Gracias y desgracias del ojo del culo. Por Francisco de Quevedo

  • julio 18, 2011 19:17

SEÑORES PEDORREROS:

Habiendo llevado, muy a mal, que el Pedo ande desterrado, prófugo, y lejos de todo comercio y trato humano; me parece todavía más insufrible y perjudicial al bienestar de la República, el tolerar semejante abuso en el presente tiempo de esta cuadragesimal abstinencia de carne. Porque, ¿dónde hay cosa más dura, más triste y más intolerable, aun para los ojos más impíos, que ver desterrar con algazara y con silbos de las ciudades y repúblicas y aun del mundo entero, al que en las delicias del pueblo, al conservador de la libertad, y al que es (no sé si lo diga, lo diré en fin) el sagrado, el asilo y refugio de la salud?. Se permiten otras pestes en el Estado, y ¿al mejor y más benéfico ciudadano no se le deja respirar el aire de la patria?.
A la verdad, ¡Oh señores Pedorreros!, que han llegado a tal extremo el delirio y necedad de los mortales, que a no ser por vuestro cuidado y esmero en conservar su existencia, hubiera desaparecido del mundo hasta su nombre. Confieso que es cosa muy difícil de arrancar de raíz, y aun de ladear del común parecer, aquellas cosas que por el capricho u opinión de los hombres pasaron a ser envejecidas, pero con todo, como los errores suelen hacer o de ignorancia o malignidad de los que influyen, me linsojeo con mucho fundamento ver restablecido a mi cliente en sus derechos, si logro destruir el vulgar concepto que de el se tiene: lo que no dudo conseguir, si demuestro su nacimiento, educación, sabiduría, dotes de ánimo, valor, carácter, autoridad y utilidad tanto pública como privada disipando bajo los auspicios de la verdad y a la ventura las calumnias y de nuestros sugeridos por hombres superficiales y de poco seso.
Juzgo pues, señores Pedorreros, que debo comenzar por su antigüedad. ¿Quién por estúpido e incapaz que sea, negará que el Pedo es tan antiguo como el hombre? Porque, ¿quién podrá creer que cuando el supremo Hacedor inspiró en la corpórea y torpe máquina el vital espíritu, éste ignoró u omitió el ejercicio de sus funciones naturales, tan necesarias, como lanzar el aire oculto y encerrado, tan perjudicial a la naturaleza? Mayormente cuando nuestro primer Padre, como tan ajeno a la etiqueta, al sentir su bullicio y esfuerzos para hallar salida, no trataría de comprimirle ni degollarle? Que fue anterior al lenguaje y que hubo Pedos antes que palabras, lo inferimos de las Ranas de Aristófanes, que no sabían más que peer y aun cagarse en los amigos.
En cuanto a su alcurnia, logró padres bien calificados: paso en silencio las bagatelas de esotros empeñados en derivar su genealogía de Júpiter Estercolino, o según Orfeo, de Júpiter el Emboñigado: pues al fin todos concuerdan en la excelencia, esplendor e hidalguía de sus padres, a pesar de las pequeñas discrepancias de los autores. Arístófanes en su Pluto le hace hijo de las puches; así, después de decir: Buena ración me embanaste de puches, añade:
Mi vientre entumecido
fuerza fue que peyese con ruido.
Si hemos de dar crédito al poeta Camaleón Póntico, le llamaremos hijo del haba; pues refiere, que observando un asno a cierta persona que comía habas, tuvo tal deseo de ellas, que hubo de prorrumpir en pedos. También Telémaco, el de Acarnania, con el mismo fin de tenerlos a su disposición, comía habas a la continua. Difilo Sifinio el médico hace este honor a los nabos. Le tendremos por hijo de los altramuces, si estamos al dicho de Zenón, jefe de los estoicos, quién no contento con haber promulgado la ley de la libertad en el peer, para establecerla y sancionarla de hecho, los comía frecuentemente. Pero yo, para que no sé juzgué que me opongo a la autoridad de tantos y tan grandes varones, sin temeridad me atrevo a señalarle por padres al ajo, la cebolla, los altramuces, las habas, los nabos, puches y otras sustancias flatulentas.
Sabéis ya pues, señores Pedorreros, la alcurnia de mi héroe: tenéis a la vista su nobilísima prosapia; para quedado caso, que por la perfidia y maldad de los hombres haya contraído tan distinguida familia alguna mancha, quede lavada con la esponja de nuestro juicio y criterio. Porqué (estadme atentos) eso que cuentan y objetan algunos del Pedo polentario, o nacido de tortas que Plauto ignominiosamente (á lo que juzgan ellos) hizo soltadizo en el teatro al tiempo de representarse su Gorgojo, pudiera pasar por cosa de afrenta e ignominia, a no haber hecho lo propio los reyes de Chipre, según Plutarco, en aquella magnífica pompa de Alejandro Magno en su vuelta a Fenicia. La misma conducta observaron los emperadores Nerón y Heliogábalo con otros príncipes. Y en fin: ¿que tenemos? Acordaos de que Augusto decidió, que no podía darse sentencia de azote contra los cómicos, fuera de que el oficio de farsantes, como asegura Livio, que no se tenía por cosa baja en la Grecia, y ¿que digo en Grecia? Macrobio tiene muy bien probado que los cómicos en ninguna parte fueron habidos por hombres de menos valer. Pero aun supuesto que fuese profesión ruin y sambenitada, sólo merecerían esta tacha aquellos que se presentan por su voluntad en la escena, y siguen por elección el oficio de representantes: pero nuestro reo, que salió a las tablas forzado y casi arrastrado por un hombre tan bajo, tan glotón, tan pegote, tan butón y truhán, como el parásito Gorgojo.
Pasemos a tratar de su color, rostro y facciones, cuestión a la verdad difícil y ruidosa: con todo, si fuese lícito usar de conjeturas en asunto tan delicado, so podría asegurar que el Pedo es de cuerpo flaco y enjuto, atendido lo estrecho y reducido de la puerta de su habitación por donde sale a tomar el aire. En prueba de lo dicho, bien podría yo presentar por testigo al graciosísimo y saladísimo Cástulo, puesto que con aquella vista tan perspicaz suya alcanzó a ver el sutil y endeble Pedo de Libón. ¡Oh tú el más dichoso de los veroneses, que mereciste conocer de vista a tan grande héroe! En verdad que a nosotros, cuitados y mezquinos no nos cupo dicho tan grande. Pero ¿que digo a nosotros? A ninguno de los nacidos desde el primer hombre le han concedido los dioses honor semejante.
Su idioma o lenguaje, todos los oímos y nadie lo entiende: en cualquier clima o país que se le observare, se escuchará con admiración su dialecto exótico inaccesible a la penetración de los hombres. Solo sí podrá creerse que Estrepsíades el de Aristófanes, su camarada e íntimo amigo, lo conoció a fondo por su mucho trato y familiaridad, y así dice (in Nubíbus):
Cual trueno, el caldo a resonar se siente
en mi buche; se sigue un estallido,
y en voz baja un papax; luego despedido
un pappappax ruidoso, y finalmente
con un pappappappax alborotado,
hago la caca, y quedo sosegado.
Y esto no se contaba a algunos mentecatos o babiecas, sino al sapientísimo Sócrates en sus mismos bigotes. Tenemos pues probado, que no vive sin su lenguaje el señor Pedo, y que faltan a lo cierto los que, queriéndole malquistar con todos, acusan de guirigay y de torpeza a reo tan ingenioso y elocuente. Váyanse pues en hora mala y gruñan cuanto quieran satirizando y maldiciendo al pobre Pedo, notándole de balbuciento y tartamudo. A fe mía que habla, y no como quiera, sino en tres dialectos distintos; ya dice pappax: cuando más adulto pappappax; y en su edad varonil pappappappax.
Soy de parecer, señores Pedorreros, que no son de poca monta para la defensa de nuestro reo su habitación honrada y decente, y sus costumbres correspondientes a esta educación porque es indudable que el no gusta del fausto, ni se entromete en el bullicioso ruido de los negocios civiles; antes bien abstraído en la soledad, y lejos de la ambición y del estrépito palaciego, huye del foro y soberbias antesalas de los magnates. Ciertamente que de antemano conoció que para evitar el odio civil y otros eminentes riesgos, no hay medio ni modo mejor que una vida privada, en que tratase de vivir más bien para si que para los demás; y que seria más útil a la república, procurando (parece paradoja) ahuyentar los testigos de sus acciones, y huyendo cuidadosamente de ser oído. Por este motivo su habitación ordinaria es en los lugares más recónditos de las casas, en las piezas de baño, en los más retirados aposentos; y finalmente entre sábanas de holanda, a la manera del Pedo del otro joven a quien llaman Estrepsíades en el citado Arisófanes : El embozado de cinco dobleces.
Pero pongamos la mira en sus costumbres: ¿ha perdido jamás ocasión de mostrar un acendrado amor a sus ciudadanos?. Dejo ahora los singularísimos favores que le deben todos: ¿en quién de vosotros El embozado de cinco cabe tanta ingratitud, tanta desidia y desvergüenza, que no publique y confiese los grandes méritos y beneficios que os tiene hechos, así a vosotros como a vuestras mujeres, hijos, familia, patria, y en fin a todo el género humano?. Tanto cunden sus favores, que no sólo las más remotas y bárbaras naciones se reconocen obligadas a su cariño y correspondencia, sino también hasta los mismos brutos le obsequian y le aman naturalmente, como se echa de ver en la cerda, que, en el momento que oye el Pedo, corre apresurada a recoger la aromática inmundicia. Sin embargo de amar el Pedo tanto la soledad, con todo alguna vez, para esparcir el ánimo, no rehúsa ni se corre de comparecer en algún público congreso, tolerando la jocosidad o la risa; o por mejor decir, ocasionándola. Entonces se pasea y discurre libremente entre las carcajadas, se divierte con las risas y a las veces ellas mismas le provocan y sacan al público: por eso juzgo yo, y no sin fundamento, que el más risueño de los hombres, Demócrito debió de hacer en el arte de peer grandísimos progresos.
Fue siempre muy amante de la libertad, a imitación de Cicerón y de Bruto, por el que, si se ve encarcelado y en cautiverio no deja piedra por mover para escalar la cárcel, falseando aldabas, cadenas, grillos y puertas, hasta verse libre.
Si quisiésemos referir también sus méritos y dotes literarios, le hallaremos instruido a fondo en todo género de ciencias y artes literarias. Por lo menos que fue muy retórico y elocuente, lo demostraremos con un solo ejemplo. Como cierto día a Métrocles, hermano de Hiparcha, y discípulo de Theofrasto estando discurriendo, se le fuese, sin saber como, un Pedo; de tal modo se corrió, que de puro triste se encerró en su casa, determinado a dejarse morir de hambre: súpolo Crates y hartándose de altramuces se fue en busca suya. Procuro al pronto persuadirle con buenas razones, que no atentasen contra su vida; asegurándole sería una monstruosidad, que no se permitiese respirar por donde lo pide la naturaleza: y, por último, soltando también un Pedo, le consoló y acabo de convencer con su ejemplo.
Desde aquella época, se alisto Métrocles entre los discípulos de Crates, e hizo brillantes progresos en la filosofía. ¡Oh elegantísima y elocuentísima lengua! ¡Oh hecho digno de gloria inmortal!. Bien sabía Crates que sus palabras, sin la irresistible elocuencia del Pedo, no serían de provecho.
Y ¿quién duda que aquel sabio filosofo, antes de acometer tan ardua y sublime empresa, no se prevendría con las sentencias más sólidas y escogidas?. Más poco le hubieran servido, si el Pedo no le hubiese esforzado su axim y flojo razonamiento. Y así se vio, que con una sola voz persuadió lo que nunca pudiera conseguir Crates con su dilatada arenga.
Nadie le negará tampoco su grandísima habilidad en la música, a menos que no haya leído los libros de Civitate Dei del santo obispo de Hipona Agustino; suya es esta autoridad: Hay hombres que sueltan tantos Pedos sin hedor y a su arbitrio, que parece que cantan tan bien por aquella boca. De esta especie fue aquel alemán que trajeron a España en su comitiva el emperador Maximiliano y su hijo Felipe; no había canto que no acompañase con su trasero. De la tórtola refiere Aristoteles, que cuando arrulla, suelta Pedos en abundancia, porque parece que con ellos lleva el compás a su canto: y de ahí, si no me engaño viene aquel proverbio; cuando alguno respira por bajo, la tórtola canta; y esto también lo confirma Ricardo, diciendo que el Pedo es una balbuciente melodía.
Mas de nada serviría todo lo dicho, para probar la grandeza del héroe, si estuviese desnudo de aquella virtud que gobierna las costumbres, y dirige las humanas acciones; pero nuestro héroe siempre fue dotado de los atributos del ánimo y cualidades del espíritu, tanto que parece un portento: porque en primer lugar, es la flor innata del agradecimiento: jamás ofendió ni en un ápice a quien le deja libre y desembarazado: y no contentas con esto, su gratitud y equidad, le libran, cual otro Apolo salutífero, de los malditos retortijones y tumultos intestinos que conspiran para su ruina.
Y ¿quién ignora que en nuestro Pedo se haya, y en un grado recomendable, la religión, fuente y raíz de las demás virtudes?. Telémaco el de Alcarnania, para tenerle siempre a su disposición, le fomentaba con el manjar más de su gusto, alimentándose solo de habas, con la mira de celebrar con Pedos la fiesta de las Habas, que anualmente se solemnizaba en Atenas. ¡Oh piadoso y religioso proceder! Pero ¿que digo Telémaco?. Aquella sabia e ilustrada República no supo encontrar otros pebetes que más agradasen a Apolo, que el olor suavísimo del Pedo. Por eso fue establecimiento y ley de religión la más rigurosa para ellos, el no comer otra cosa que legumbres, prueba invencible de la frugalidad del Pedo, pues contento con lo más vil y despreciable tiene sus delicias en los ajos, altramuces, nabos, cebollas y otras viandas semejantes, porque el lujo y la opulencia lo desmembran, lo ahilan y enflaquecen; y ved aquí porque desprecia la golosina y el regalo.
Pero al paso que nuestro héroe es observador se ve lo de la justicia, es también acérrimo vengador de sus agravios; de modo que a los que lo sofocan, aprisionan y burlas sus esfuerzos para adquirir la libertad los mira con tal ojeriza y saña que los maltrata, hiere, y aun trata de asesinarlos. Esta verdad está apoyada con tantos y tan claros ejemplos, que para no fastidiaros y ser molesto me parece lo mejor pasarlos en silencio: pero os advierto, que aun cuando no llega a tanto su enojo, siempre toma venganza, aunque más suave, de la injuria recibida. Es el caso, que cuando alguno, a pesar de la violencia y del esfuerzo con que pretende su salida, se obstina en cerrarle las puertas y estorbársela, el sin embargo, redoblando sus esfuerzos, se pone en acecho, y si llega a ver un si es no es abierta la puerta de su morada les echa en cara su injusticia, haciendo público su delito secreto, o arrastrando el tapón, los embadurna; y uno y otro muchas veces.
Es también muy celoso de la conservación de la autoridad y dignidad, de modo que, conociéndose mofado y habido en poco, se enfurece y encarniza, hasta que se hace pago en la misma moneda. Sírvaos de prueba aquel admirable pasaje que nos refiere Federico Dedekindo:
Un famoso orador, recién llegado
á extranjero país, en un estrado
ante una gran señora y otras damas
tuvo que hacer alarde de elocuencia.
Habida la licencia
fijó en tierra los ojos,
y al ponerse de hinojos
para empezará hablar, según es uso,
tanto el cuerpo dobló que al movimiento
un Pedo se le fue; mas no confuso
siguió, sin muestra de rigor, su intento.
Fingiendo las demás no haberle oído,
soltó la carcajada una imprudente;
mas mientras se ríe, y parla tontamente,
aflojó un tanto el muelle por descuido,
y salió un Pedo de sutil sonido.
Entonces el retórico, dejando
su primer argumento,
así habló al virginal acatamiento:
Seguid, Ninfas, seguid ventoseando,
vayan por turno todas: son peores,
si mucho se detienen los vapores.
Cuando lleguen mi vez, en cumplimiento
de mi oficio, obrare con lucimiento.
La señorita entonces, afrentada,
bajó los ojos triste y colorada.
Las otras se tendían
de risa, con maligna complacencia,
y de este modo se acabó la audiencia.
Ved pues, señores Pedorreros, castigada con la más justa pena aquella doncella que mofó y escarneció a nuestro héroe. ¿Pues su fortaleza, valor y magnanimidad, quién habrá, en sus negocios privados, que deje de haberlos experimentado? Lo mismo es conocer algún asomo de cobardía en su camarada, que al momento, corrido de tal villanía, no hay paso que no de hasta abandonar compañía semejante, por no ser reputado por follón y malandrín. Bien lo tocó por sus manos la viejecilla que Aristófanes trae en su Pluto, pues de ella dice: El miedo Pedo como hiel, la daba: y también el otro que según cuenta Luciano: De puro miedo cuescos arrojaba. De Arato el de Sición, trae Plutarco en su vida, que observando el Pedo su temblor y cobardía al tiempo crítico de entrar en un combate, quiso más bien desampararle, que sufrir menoscabo alguno en su crédito. Mas esto importa un bledo, en comparación de lo que hizo con el mismo dios Príapo, pues perdió su amistad y conversación, sólo porque se amedrantó de ver unas hechiceras, como lo dice Horacio: Peyó el dios cual vejiga que revienta.
Bien conoció Claudio emperador su provecho y utilidad, y el desfalco que resultaría a la salud de los ciudadanos de no revolcar la ley de destierro, que tiempo antes se había dado contra el Pedo, reintegrándolo en todos sus derechos. Y uno contento con esto, celebró su vuelta con una espléndida comida, que dispuso con mucha anticipación, publicando un edicto para que todos pudiesen ventosear y peer en el banquete: honor a la verdad jamás concedido a ningún desterrado, llamarlo por edicto público. Pero habiendo privado la muerte a este célebre emperador, el más próvido de los romanos, de la gloria debida a pensamiento tan hidalgo, volvió otra vez el Pedo a salir desterrado y privado de toda comunicación y trato de los hombres, con grave daño de los mismo hombres. Porque seguramente, no hubiéramos sufrido tantas miserias y trabajos, se le conservara en la mancomunidad y en el seno, por decirlo así, de la república; y es de advertir, que a Claudio le movieron los clamores y peligros de tantos ciudadanos para cuya salud creía deber atender como padre de la patria y conservador de la salud pública; por último, fue tan amigo y confidente suyo, que antes perdió el uso de la palabra que su familiaridad y su trato, testificando Séneca, que su última palabra, antes de morir, fue un considerable estrépito, que sonó por aquella parte por donde más fácilmente hablaba, dejándolo todo cagado. Pero qué, ¿extrañamos esto? ¿No es el Pedo el aire cazador y vital que respiramos? ¿El ambiente, que con tanto anhelo buscaba a la sombra el cazador Céfalo? Céfalo, para que no lo ignoréis, invocaba, no al céfido que orea las flores, y suaviza los ardores del estío, sino ya con ruegos, ya con requiebros, solicitaba ansioso atraer a fuera el viento concebido en sus tripas con la agitación y ejercicio, y de éste tenía Procris aquellos internos y rabiosos celos.
Y qué, ¿dudáis todavía, señores Pedorreros? ¿Dudáis de las utilidades del Pedo?. Pues probad: resistíos a su ímpetu, estorbar su salida, cerradle la puerta; vosotros tocaréis con las manos la necesidad que tenéis de él, y cuanto os interesa su conservación y amistad.
No ciño yo precisamente esta necesidad al Pedo hablador y charlero, sino que hablo también del mudo, aquel que sale calladito y sin ser sentido. ¿Quién de vosotros hubiera podido pasar sin el un solo día?. a el se debe la conservación de las esposas, la salud de los hijos, el bien de la familia toda. Muchos son los motivos de nuestro reconocimiento y debemos manifestarlos so pena de incurrir en la nota más infame de la ingratitud. ¡Para que he de ser molesto en referir los muchos y grandes provechos que trae para los usos de la vida privada!. Bien trillado y sabido es aquello del bufón Estrepsíades, en la comedia de Aristófanes, cuando dice: El trasero es la trompeta. Y pregunto yo, señores Pedorreros, ¿á que fin la trompeta sin la destreza y suavidad música del Pedo? ¿Y la trompeta no estaría por demás, si el Pedo no la soplase?. Acuérdome ahora haber oído y visto algún corcovado que, siempre que le parecía, usaba de los Pedos con tal maestría, que no sólo los soltaba sin trabajo y en gran número sino también cual diestro prosodista los acentuaba, aguzaba y deprimía, y como con una trompeta o clarín ya tocaba al arma, ya la retreta, mandando ora ataque, ora retirada. Y ¿que cosa hay más útil para el hombre que los medios para ganar su manutención y sustento?. Son muchos, pues, los que se reconocen obligados a nuestro reo en razón de este beneficio. Para prueba de ello pondré un caso a la vista de mi auditorio. Hubo en Ámsterd un correo natural de Ámsterdam, que iba y venía semanalmente. Cuanta los que le trataron, que tenía tal facilidad en soltar bombas y truenos, que sin rubor alguno a cualquier señal daba un cañonazo. Apostó en cierta ocasión con otro una botella de buena cerveza a quien había de peer más, subiendo a la Torre Mariana, que es la más elevada de Amberes, a presencia de algunos testigos y he aquí que el bueno de mi correo subió soltando un cuesco a cada uno de los 623 escalones que tiene la torre, dispuesto a repetir la misma música de la bajada si se apostaba otra botella. Ved pues aquí como, con el auxilio de nuestro reo, socorrió su sed y necesidad, y cabe, que a no haber sido por él, el pobre correo desfalleciera con el calor, sed y poco dinero. Conocí también a cierto mendigo, hombre tan juglar y desembarazado, que como si manejara algún órgano, convidaba a oír lo delicioso de su música pedorrera, con lo que sacaba a los curiosos muy buenos cuartos.
También dicen que algunas veces ha servido de abanico el Pedo. Estando comiendo cierto hidalgo, se halló sin el criado que abanicase y pidió a un amigo que allí estaba, le hiciese aire: contestándole éste no sabía hacerle sino a su modo; “enhorabuena, dijo, hazle como sepas”: levantó entonces la pierna derecha, y soltó un terrible Pedo, diciendo que el así abanicaba.
Pues todavía hay más. ¿Que preservativo hay mas eficaz ni mas probado que el Pedo contra los maleficios, encantos y hechicerías?. No hay conjuro que ahuyente y amedrente tanto a las brujas, encantadoras y hechiceras; testigos son de esto Canidia y Sagana las de Oracio, que estando invocando en su huerto ante Príapo a los dioses infernales, y mezclando sus encantos y menjurges, he aquí como Príapo sobrecogido de miedo se peyó cual vejiga reventada, y ellas sin haber concluído se fueron a la ciudad. Entonces era cosa de risa ver caer los dientes a Canidia, la escofieta a Sagana, y los hechizos a ambas.
La experiencia, acreditada por una larga serie de siglos, enseña que llegan a muy viejos todos aquellos que conservan estrecho comercio, trato y amistad con el Pedo: y así Zenón el de Chipre, jefe de los estoicos, que estableció que los Pedos debían ser tan libres como los regüeldos, llegó a setenta y dos años sin sentir enfermedades, y aun hubiera vivido mas tiempo, a no haberse ahorcado de resultas de una gran caída. También Crátes Cínico que consolaba al filósofo Métrocles con sus pedos, murió consumido de vejez. El mismo Métrocles, hermano de Hiparchias, aquel que acompañaba sus discursos con Pedos, según refiere Laercio murió de puro viejo. Y finalmente, cuanto tiempo ha no existiría la raza de los mozos de cordel, que traen y llevan trastos y fardos a no ser porque tomando aliento, se recrean y renuevan a beneficio del Pedo para sufrir la carga; y así que a Xantias el de las Ranas de Aristófanes, le hubiera abrumado el peso excesivo si su amigo el Pedo, de quien echó mano, no le hubiera auxiliado prontamente, y por eso dijo:
Con tanta carga no puedo;
Ayúdeme, pues, con el pedo.
Continúa, no hemos querido publicar el documeto entero por los derechos de autor…

LOS DÍAS MÁS TRISTES. Clorata de Potasa

  • abril 21, 2011 12:13

Cuando los días vienen tristes una se da cuenta de lo que suena una aspiradora y de la facilidad que tiene el ánimo de crecer y encoger porque aunque mi estatura siempre es la misma el ánimo varía con las condiciones medioambientales. Cuando el medio ambiental es un hospital se llama “medio amaltal” . El partido Real Madrid – Barca de ayer subió por aquí el ánimo y la tensión a todos los madridistas aunque Sergio confundiera este Jueves Santo con el Domingo de Ramos, y es que si no podían con la copa, bien se la podían haber dejado a los azulgranas, que “la” tenían muchas granas.

Copa del Generalísimo, digo del Rey, minutos antes de llegar a Cibeles

He bajado a la tienda del hospital a comprar el Marca y he encontrado la foto sobre estas líneas en la portada de bicha publicación. Es una de esas tiendas que venden libros, prensa y chorradas para un regalo de última hora para la visita de sabe diós qué hora a un precio desorbitado a mala hora y me he dado cuenta de dos cosas. Cuando el ánimo encoge uno no puede leer Enamoramientos de Javier Marías, es mucho más aconsejable leer “ Cien maneras de suicidarse con dolor” de  la famosa escritora Dolores Gracias y la otra es que cuando uno ve que todo se hunde a su alrededor hay siempre cosas peores que le consuelan con el síndrome ” mal de otros consuelo de bobos”. He encontrado un libro que me ha rescatado y devuelto la alegría ¿ Pueden imaginar la tristeza tan triste de un número primo dentro de su soledad? Pues hagan un esfuerzo y aprovechen el día gris que alzan los costaleros por toda España, rían, salten, coman gambas y mójense bajo la lluvia que eso no encoge, háganlo por La soledad de los números primos.

Clorata de Potasa

 

La soledad de los números primos de Paolo Giordano y Pura chatarra, el libro que el escritor Fernando Palazuelos ha escrito esta madrugada sobre ” La vida de una Copa del Rey”

HOMENAJE A BERLANGA EN EL PALACIO DE LINARES

  • marzo 31, 2011 18:37

Casa de América rinde homenaje a Berlanga en el 30 aniversario del estreno de su clásico ‘Patrimonio Nacional’

Ayer miércoles 30 de marzo la Casa de América de Madrid presentó el homenaje a Luis García Berlanga en el 30 aniversario del estreno de su clásico ‘Patrimonio Nacional’.'Patrimonio Nacional’ fue estrenada el 30 de marzo de 1981 en Madrid y contó con el guión de Rafael Azcona y Luis García Berlanga. La película se rodó en los interiores del Palacio de Linares, sede de la Casa de América. Durante los próximos fines de semana el Palacio de Linares donde se rodó el clásico del director valenciano acogerá unas visitas guiadas y representadas.

Al acto de presentación del espectáculo ‘Patrimonio Berlanga’ acudieron personalidades de la política y la cultura como el vicepresidente y consejero de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, o los actores José Lifante, Óscar Ladoire , Gurruchaga, Bárbara Rey y Jaime Chávarri. El director Jose Luis García Berlanga, hijo del indiscutible maestro comentó ”El siglo XX español está totalmente representado en la obra de mi padre”, con lo que estamos totalmente de acuerdo.

En la fotografía Carmen Caffarel directora del Instituto Cervantes con el también director Jose Luis GªBerlanga, hijo del homenajeado. Fotografía: Grupo Dodo

El Proyecto PATRIMONIO BERLANGA ¡NO SE LO PIERDAN!

El proyecto de La Casa de América ‘Patrimonio Berlanga’ destaca por la interacción de los actores con el público, que amenizan el recorrido y le da coherencia al relatar anécdotas “sufridas” por el cineasta valenciano en las diferentes estancias del Palacio de Linares. En cada una de las estancias el público participa con papeles repartidos por la organización, llegando incluso a grabar un doblaje de alguna de las escenas. Tenemos que destacar la gran similitud entre los decorados de la representación y los que había en el rodaje de Berlanga. El recorrio por el Palacio está lleno de detalles pintorescos que acompañan la función y, que hace un guiño a la obra de Berlanga, disfraces, una gallina actriz, actores que invitan al público al participar de forma activa,un duelo….

Los fines de semana del 2 y el 3 y del 9 y 10 de abril, la institución CASA DE AMÉRICA, abre las puertas de su sede, el Palacio de Linares, para revivir el disparatado rodaje del clásico del García Berlanga ‘Patrimonio Nacional’.

VÍDEOS DODOS

INTERACCIÓN ” PATRIMONIO BERLANGA “

GALLINAS ACTRICES 

Vídeo dedicado al Gavilán, colaborador avícola de la revista.

JORGE BERLANGA COMENTA

EL CONSULTORIO DE CLORATA DE POTASA

  • marzo 30, 2011 4:32


LA CARTA DE NUESTRO LECTOR

Estimada Clorata de Potasa, bien es sabido que la Sagrada Familia se llama así por la paciencia que tienen con las obras. Años llevan aguantando, pero yo no tengo tanta vocación de Santo.

Mire usted, yo trabajo poniendo multas, no se crea que también me las pongo a mi mismo, me gusta poner multas y  lo que más me gusta es mi chaleco reflectante y la maquinita esa que me han dado donde caben tantas matrículas, unas 2,345 toneladas, menuda máquina es esa! Durante el día de hoy que fue igual que el de ayer, no he podido oír ni articular palabra por culpa de los taladros que invaden las calles, hay más taladros que cacas de perro y más cacas que perros y más perros que señoras con perro y más señoras que buzos. Como trabajo en lo que trabajo que es muy bonito, la gente me grita y no puedo escucharles con los taladros, por lo que las pobres almas de Díos terminan haciéndome cortes de manga, sin yo poder escuchar lo que me dicen, que seguro es “ ¡Buenos días Fideligno !” Yo les saludo y señalo mis orejas en señal de que no puedo oírles .

Cuando llega la hora de comer y entro en mi garito de menús, ¡ ahí está el taladro! Sentado en mi mesa bebiendo mi vino y tocándome mis cosas. Cuando vuelvo a casa,ahí está el taladro sentado en el sofá con mis gafas, que no son mías. En la cocina, taca-tra-taca-tra, más de lo mismo la juerga padre jugando con mis hijos, que no son míos. Cuando por fin me voy a la cama me lo encuentro todo tapadito con mi señora, que tampoco es mía. Me temo que se han puesto de acuerdo los dos para taladrarme  la oreja. Como duermo poco y mal , yo quería preguntarle, ¿ Sabe usted si por mucho taladrar amanece más temprano? Gracias por atenderme Fideligno.

Estimado señor al que persigue un taladro, dígale usted a éste que se vaya a hacer buenas obras a otra parte. ¡Y no se le ocurra ponerle nombre! Le enviamos otro objeto más útil, que se llama Florentino.

Atentamente, Clorata de Potasa

Florentino, nuestro objeto más útil.

” Oh querido Florentino

no me limpies los cristales

que feliz estoy sin ver

ni enterarme de los males.

Déjate de Cristasol

y de brillantes ventanas

que no vea yo a mi amor

con un taladro en la cama”

KCLO3

La foto representa la única calle sin obras de Madrid, que es una escalera

LOS HABITANTES DE LA CASA DESHABITADA. Clorata de Potasa, habitar el mundo Jardiel

  • marzo 28, 2011 5:48

El 26 de marzo la Comunidad de Madrid celebró la noche de los Teatros, parece que Jardiel ha vuelto con más fuerza que nunca. En el Teatro Karpas pudimos acudir a ver Eloísa está debajo de un almendro . Ya el año pasado se estuvo representando con gran éxito Angelina o el amor de un brigadier. Este domingo 27, en el Día Mundial del Teatro hemos vuelto a encontrarnos con Jardiel en una casa deshabitada…

Ayer domingo El Dodo acudió al estreno de Los habitantes de la casa deshabitada, obra del dramaturgo Enrique Jardiel Poncela, en la Sala Padre Coloma. Os invitamos a tener la experiencia ya que la obra se repetirá el próximo 1 de abril. Este drama cómico esta representado por la compañía de teatro Recuerdo a favor de Punto Omega, y de otras nueve ONG. Todas las funciones de este grupo de teatro tienen fines benéficos, ya que se representan a favor de Entidades No Lucrativas. Podrán encontrarlos el viernes 1 de abril del 2011, a las 7 de la tarde, en la Plaza del Duque de Pastrana, 5, de Madrid. La sala Padre Coloma es el segundo teatro más grande de la capital: 900 butacas. * Entradas a 10 euros. * Estación de Metro: Duque de Pastrana.

( Arriba a la derecha, cartel de la Compañía de Teatro Recuerdo y el elenco )

El elenco de la Compañía de teatro Recuerdo

Breve ensayo sobre la obra

Clorata de Potasa

HABITAR EL MUNDO JARDIEL

“Pasad por los bancos de Flandes”

En 1942, en plena Guerra Mundial entre las Potencias Aliadas y las Potencias del Eje, Jardiel lleva a los escenarios su décimo sexta obra teatral, demostrando una vez más que el humor es la única arma efectiva contra el dolor.

Jardiel sorprende al público con este drama cómico en un prólogo y dos actos, obra que lejos de ser redonda rompe con los estereotipos del teatro del género, incluso con los suyos propios. Tanto por los recursos y técnicas más cercanas al cine que al teatro como por la enmarañada trama y desarrollo de los hechos, una intriga que llega a confundir al espectador hasta el desarrollo final. Leyendo entre líneas y risas ante lo inverosímil de los hechos que se suceden, encontramos un teatro lleno de poética y filosofía, ya que en sí la obra se ríe de ese sentimiento que es el “ miedo”, y que tanto utilizan las Naciones para atemorizar y manipular al pueblo. Así pues, en un momento en el que el mundo estaba “ habitado” por el terror y la miseria esta obra es en sí una sátira en un contexto perturbador. Tal y como entiendo el humorismo, como un género de vida que viene a rescatarnos del infierno, esta obra te mete en el infierno para sacarte de él. Sesenta millones de personas deshabitaron esta casa que es la tierra entre 1939 y 1945.

Sinopsis

En una tarde de otoño un periodista llamado Raimundo y su chófer Gregorio sufren una avería “contraproducente” en el coche encontrándose en un bosque sombrío y desolador, cuando aparece Melanio, un guardia rural, no se muestra nada entusiasta en que pasen la noche en el único refugio posible a 25 km a la redonda. Este lugar se trata de una casa de campo “ caprichosa de construcción, como todas las casas de campo” , en la que suceden extraños fenómenos. Una casa “deshabitada” por personajes que pondrán a prueba el temple de los protagonistas. Gregorio y Raimundo llevado por su deformación profesional  y su afán de investigación, se infiltran entre ellos haciéndose pasar por los nuevos empleados del extraño grupo, con el fin de poder ir deshaciendo el enredo. Desde su llegada a la casa los personajes se les van apareciendo en un caos de puertas invisibles, pasadizos, un burro al que cargan de plata, un hombre sin cabeza, una cabeza sin cuerpo, un camión fantasma “ del que hablaban los camioneros de Palencia…”, un esqueleto que es ” un hueso jugando a las cartas”, un fantasma ” fantasma”, de lo más normal, mujeres enloquecidas, un muerto pretérito, Ciriaco, del que sólo queda una fotografía borrosa,un cadaver fetén de un Húngaro…los Tercios de Flandes…todo apunta que se va a montar la de “San Quintín”

Detrás de todo, una banda de falsificadores, dos hermanas secuestradas, una de ellas, Sibila, exnovia de Raimundo a la que hacen creer que se está volviendo loca,  una mujer de negro, un sótano y un Húngaro! (* El humor en torno al húngaro que termina siendo cadáver y la Legión de Flandes, recuerda al recurso tan conocido y utilizado por Luis García Berlanga en sus películas, de hecho en la representación de la compañía Recuerdo hacen un guiño al director mencionando el Imperio Austrohúngaro)

Los deshabitantes:

Nada más y nada menos que quince habitantes deshabitan la casa que teniendo tres pisos consta de una sola habitación. Sibila, Leonora, Susana, Rodriga, doncella enmascarada, dama del siglo XVIII, dama del siglo XVII , Raimundo, Gregorio, Jacinto, Luciano, Pepe, Melanio, Fiorli, Pascasio, Elías, Aniceto y dos soldados de los Tercios de Flandes y un burro,“ ¿Querrán amaestrar al burro para meterle también en el lío?”

La obra y el cine

Jardiel incluye en la obra técnicas de perspectiva, plano o encuadre, más propias del cine. La obra en sí no resalta por su guión cómico sino por la trama y la puesta en escena. Este drama cómico a mi parecer, al contrario que en otras obras de Jardiel que suele deslumbran en sus actos para decaer al final, tiene un final redondo, rematado por el genial personaje de Rodriga que aparece en el último acto.

Como ejemplo resaltar el plano corto en el prólogo en el bosque cuando se estropea el coche, frente a un cartel que reza:  ENLACE CON LA CARRETERA GENERAL A 26 KM”. ( A la general 26km) En el primer acto Jardiel define perfectamente el decorado del salón en el escenario, donde predominan los ángulos, recurso arriesgado en el teatro que da a la obra mucho juego para las apariciones y mutis del elenco en constante movimiento como en los adoptados posteriormente por el cine en el plano secuencia. Este interés por hacer una puesta en escena más complicada fue en consecuencia de la aparición del cine, que en general atrajo a la mayoría de los humoristas del 27 . Jardiel mostró siempre mucho interés por la decoración, la dirección de arte, la tramoya y los efectos ópticos, visuales y sonoros. La puesta en escena era para Jardiel tan importante como el guión y en ambos terrenos al autor llevaba la delantera a sus contemporáneos.

En concreto, Los habitantes de la casa deshabitada, fue llevada dos veces al cine. En 1946 bajo la dirección de Gonzalo Pardo Deldrás, con intérpretes como Fernando Fernán Gómez, María Dolores Pradera, Irene Barroso, María Isbert y en 1961, con el título de Fantasmas en la casa dirigida por Pedro L. Ramírez y protagonizada por Tote García Ortega, Tony Leblanc, Xas Das Bolas, Fernando Rey, Manolo Gómez Bur, Agustín Gonzalez y Fernando Rey.

El humor en la obra

Como he apuntado antes este drama cómico no destaca por sus puntos humorísticos, auque es en si una sucesión de escenas inverosímiles que van aclarándose a lo largo de la obra. Tanto los habitantes de la casa como las situaciones son en sí cómicos. Con esto no quiero decir que el guión no tenga las clásicos jardieladas, haberlos haylas!

El espectador/lector enseguida intuye qué personajes van a ofrecerle los momentos más divertidos, como son el personaje de Gregorio y de Rodriga “ de una idiotez que funde las bombillas”, sobre la que Gregorio dirá : – ¡ El talento que tiene la idiota! – Así como los que representan la cordura, la locura, la maldad  y la ingenuidad.

El personaje de Melanio, es un clásico jardielesco definido por su jerga castellana de pueblo y frases ingeniosas costumbristas “ A que me abollase la boina sin quitármela” …” Con la esperanza de hacerse un porvenir de un golpe”, “asin” se nos muestra Melanio.

El espectador es introducido en el propio acto de mano de Rodriga, ya que ella misma asiste a los acontecimientos como espectadora, al creer que todo es una obra de teatro para su disfrute, como las que ofrece unos tal Don Juan Tenorio y Doña Inés en su pueblo. Y será esta ingenuidad la que desencadene el desenlace final.

El Jardiel al que estamos más acostumbrados se deja ver en la escena de una partida de poker entre Gregorio, Pascasio, Aniceto y Elías con la que arranca el segundo acto. ( foto inferior)

GREGORIO- ¡Mi madre pero! Pero ¿ cuántos ases hay en la baraja?

PASCASIO- En esta jugada han sido once…

GREGORIO- ¡ Es que yo, siempre que he jugado al “pocker”, he jugado con cuatro ases nada más!

PASCASIO- Pero ¿ Había usted jugado alguna vez con nosotros?

GREGORIO- No, eso no.

PASCASIO- ¿ Pues entonces?

ANICETO- En cada partida hay sus reglas y sus costumbres…

 

 

Escena de la partida de poker entre el fantasma, la cara, el esqueleto y el hombre sin cabeza. Compañía Recuerdo

* Este texto es parte de un ensayo sobre la obra teatral de Enrique Jardiel Poncela que Clorata de Potasa está realizando para Luminar XXI

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